"La primera mujer que yo vi sentada grabando en un estudio fue en Bruselas cuando fuimos a grabar a Toots Thielemans, el armonicista, que vivía allí, para el disco Armonitango (2007) de Antonio Serrano. Ahí me di cuenta de que no era la única. En aquel momento no puse en valor lo que significó para mí el darme cuenta que no era un bicho raro, de que no estaba sola. Hoy me encantaría ser capaz de recordar su nombre y poder llamarla y contarle lo que su ejemplo me liberó."