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CRONICA: Mostra Festival 2026

Aquí los sets no son solo mezcla. Son pura narrativa personal

  • Autor: Maf Rodriguez / Photo: @unpuocomais
  • 14 April 2026
CRONICA: Mostra Festival 2026

Hoy en día pareciera que en la escena barcelonesa, el factor sorpresa en la música electrónica se siente casi inexistente. Vas a un evento sabiendo exactamente a lo que vas. Escuchas dos o tres géneros, cuatro si tienes suerte. Los carteles reflejan una línea musical con una narrativa predecible, ofreciendo una experiencia completamente digerida antes de empezar. En un contexto donde la música se ha polarizado, donde los egos ocupan más espacio que la intención y donde se ha perdido la curiosidad y el impulso de “ir por la música”, Mostra aparece como una anomalía.

Del 12 al 15 de marzo se celebró su quinta edición en sus dos locaciones. Un festival sostenible, inclusivo y sin fines de lucro que, durante 4 días, propone algo que cada vez es más raro: “escuchar sin condicionamiento”. Una programación de electrónica vanguardista y experimental que no responde a géneros en concreto, sino a sensibilidades y, sobre todo, a una comunidad que ha sido cuidadosamente construida, donde artistas y público comparten un mismo propósito: “estar genuinamente por y para la música”.

Mostra da inicio con el Opening Ceremony, cuya experiencia comienza lejos de la pista, en Casa Montjuïc. Con un concierto de apertura centrado en el ambient, no como antesala, sino como declaración de intenciones. En el primer acto tenemos a Dania & Rupert Clervaux presentan Acción y Destino. Un encuentro entre percusiones orgánicas, sonidos de drone y acordes distorsionados que te empujan a un estado casi meditativo, sostenido por la voz angelical de Dania. Acto seguido están The Transcendent Orchestra, dúo conformado por Anthony Child y Daniel Bean, donde transforman el espacio en algo más cercano a un ritual que un concierto. Una experiencia extrasensorial, sumergidos en incienso, bajo los sonidos de cuerdas distorsionadas y percusiones híbridas, donde parece ser que el tiempo se estira. Más allá de la escucha, es una transición que prepara el oído y el cuerpo para lo que viene.

Viernes, o “Semifinal 1/2”, es el primer día en la segunda locación. Se activa la pista en el Pabellón Olímpico de Vall d’Hebron para dar inicio a los 3 días de maratón. Desde afuera todo fluye con naturalidad, pero desde adentro la arquitectura modernista del recinto te abraza y te sumerge bajo las frecuencias de un solo escenario, con un sonido cuidadosamente ecualizado. Mostra no funciona por jerarquías evidentes. No existe un “momento central”. Funciona gracias a un equilibrio delicado entre artistas, arquitectura y público.

Melina Serser abre con un set paciente, entre dub y downtempo. La pista se va llenando poco a poco, mostrando claramente la intención. Las personas no llegan con prisa. Llegan para quedarse. Atávic, el live de Absis y Estrato Aurora, expande ese estado, combinando lo orgánico y lo electrónico sin fricción. Ángel Molina toma el relevo y marca el tono con su base de techno, pero sin rigidez, explorando matices de dub, breaks, drum & bass, con mucho dinamismo sin perder profundidad. La transición del día a la noche llega, mientras que las luces, láseres, colores y sombras transforman el espacio, y con ello también la energía.

Luego upsammy lleva la pista a otra dimensión, envolviéndonos en su set, donde predomina el half-time con ritmos intrincados, bajos precisos, con una construcción milimétrica que se siente más como un masaje que como una subida. En la pista, caminar entre la gente se vuelve casi una coreografía compartida. Hay códigos, hay espacio y, sobre todo, hay respeto, que se siente incluso en los momentos de mayor densidad. Rachael cierra con su set en formato vinilo, llevando el oído al límite, con bajos contundentes y percusiones distorsionadas, generando sensaciones que casi te sacan de tu cuerpo. No todo lo que suena es inmediato. Y, sin buscarlo, sales del recinto reflexionando todo lo vivido.

Es sábado, o mejor dicho, llegamos a la “Semifinal 2/2”. Seguimos con la maratón. Al Blayney abre con un set de tres horas en formato vinilo, con una selección que oscilaba entre nostalgia y experimentación, donde no hay urgencias, solo progresión y un sentimiento acogedor que, a través de las frecuencias, te da la bienvenida al lugar. R-101 continúa con un live preciso, profundo, en donde el techno se cruza con dub y drum & bass sin perder identidad. Seguido por Toé, quien empuja la energía con percusiones más densas y grooves completamente hipnóticos.

Timnah, residente de Mostra, refuerza un punto clave del festival. Aquí los sets no son solo mezcla. Son pura narrativa personal. No existe una forma correcta de sonar. Lo que sí hay son historias que conectan profundamente al artista con el público. Surgeon condensa la misma idea en una hora de intensidad controlada con su live. Techno elegante, físico y sin exceso, donde cada sonido lleva la firma de su propio productor. Steve Bicknell profundiza en esa línea, con sus loops infinitos llenos de texturas hipnóticas que sostienen la pista sin necesidad de explosión. El cierre en formato vinilo de MUTED funciona como una reorganización emocional. Con sus influencias entre el techno y el EBM, te lleva a un punto de introspección. Después de doce horas, no se trata de subir más, sino de ordenar lo vivido.

Llegamos al domingo, la Grand Finale”. Último día. La energía cambia. Se siente el final, pero también se siente una especie de resistencia a que llegue. Los cuerpos están cansados, pero presentes. Marylou da inicio con un set lleno de elegancia y downtempo, mientras que la pista se adapta. La gente está sentada, pero escuchando atentamente, mientras dosifican la energía. Lemont rompe con esa quietud, con un live que sacude sin perder coherencia, para dar paso al b2b de Presha y Aerea, que con naturalidad mezclan dub, drum & bass y techno para activar la transición hacia el cierre.

Patrick Russell toma el control con un set sin concesiones ni límites de género. Dando pie a un viaje interno que busca sostener una narrativa propia. Substance & Vainqueur presentan Scion, donde conectan décadas de historia electrónica en un live cargado de profundidad y complicidad. Y finalmente XDB, quien con su selección meticulosa de vinilos no busca espectacularidad. Busca completa precisión emocional. Cada track cae donde tiene que caer. El set se extiende como si no tuviera prisa por terminar. Y cuando termina, la experiencia se siente profunamente completa, como si el recorrido hubiera encontrado su propio cierre sin necesidad de forzarlo.

Mostra no es perfecto. Y tampoco pretende serlo. No busca ser más grande. Intenta ser más consciente. En una escena cada vez más orientada al consumo rápido, propone otra cosa: tiempo, escucha y atención. Pero esta experiencia no ocurre por sí sola. Está construida y sostenida por los artistas, por un público dispuesto a escuchar sin expectativas y por un equipo que entiende que el cuidado también forma parte del sonido, algo que rara vez se percibe desde afuera, pero que aquí resulta esencial. Es por eso que en este festival el ego se diluye. Los DJs se escuchan entre ellos. En un solo escenario, y un público dispuesto, sin tantos estímulos, con la intención de crear un espacio donde la música y la comunidad vuelven a ser el centro. Pero esa intención, en una ciudad tan saturada de oferta, se siente hoy casi radical.

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