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Entrevistamos a Hernan Cattaneo


“El underground honesto no siempre está en un lugar geográfico, está en la intención”

  • Fede Cortina
  • 18 March 2026
Entrevistamos a Hernan Cattaneo

Casi como si fuera un mito vivo, Hernan Cattaneo se ha convertido en un prócer argentino, catalogado como uno de los orgullos nacionales junto a Maradona, Gustavo Cerati y Charly García, pero dentro del universo de la electrónica. Un tipo cuya energía desborda buena onda y cuyas mezclas son pura elegancia, capaz de transformar una pista en un viaje emocional donde los detalles, los silencios y la narrativa pesan tanto como el track que está sonando. Desde aquellas horas escuchando música al lado del parlante en Caballito (Bs.As) hasta escenarios gigantes alrededor del mundo, Hernán construyó una identidad que hoy trasciende generaciones.

Lejos de la urgencia que domina la industria actual, sigue defendiendo una visión donde la música está en el centro, donde la paciencia y el trabajo invisible valen más que el hype, y donde el underground y el mainstream pueden convivir sin perder la esencia. Ha sido testigo de la evolución del DJ desde las cabinas íntimas hasta el espectáculo global, y aun así mantiene una mirada serena, introspectiva y profundamente humana.

Hoy, con 61 años recién cumplidos y una carrera tan sólida como coherente, hablamos con él sobre el equilibrio personal, el desgaste físico de viajar sin parar, la suerte y la disciplina, las redes sociales, el “show paralelo” que rodea al DJ y ese impulso constante por descubrir nuevos talentos y devolver lo que alguna vez recibió. Esperamos que disfruten esta charla tanto como nosotros al hacerla.

Bienvenido a nuestras páginas, Hernán. Estamos muy felices de recibirte en Mixmag Spain, y más en el mes de tu 61 cumpleaños. ¿Cómo te encuentras en este momento de tu vida?

Estoy bien, con energía y ganas después de unas buenas vacaciones. Con la edad entendés mejor el recorrido. Ya no vivís todo con urgencia. Lo vivís con otra cabeza, todo es mucho más tranquilo.

Después de los 50, cumplir años ya no es una cuestión de números. A los 20 querés vivir de la música, a los 40 querés mantenerte ahí y superarte día a día, y a los 60 disfrutás feliz lo que sembraste durante tu vida, tanto a nivel personal como profesional. Todo está mucho más tranquilo y balanceado. Sigo teniendo el mismo entusiasmo cuando escucho un track que me gusta o cuando planeamos un Sunsetstrip. Esa sensación no cambió nunca. Supongo que mientras eso siga pasando, voy a estar en este lugar.

¿Qué partes de tu vida personal crees que están escondidas dentro de tu música, aunque el público no siempre las vea?

Mi infancia está completamente ahí. Mi manera de escuchar música viene de esas horas al lado del parlante en mi casa en Caballito. De mirar el vinilo girar. De prestar atención a los detalles, a los silencios, a esas capas que quizás otros amigos míos no notaban. Ahí se formaron mi oído y los gustos musicales que me trajeron hasta acá.

También está mi familia. La ética de mi viejo, la sensibilidad musical de mi mamá y mis hermanas. Yo crecí en una casa donde no sobraba nada, pero había valores muy claros. Eso se trasladó directamente a mi forma de ser.

Mi música no es eufórica, es más introspectiva. Y eso tiene que ver conmigo. De chico era súper tímido y ahora soy más observador que expresivo. Me gusta construir un clima más que generar un impacto inmediato. Y eso termina viéndose —y escuchándose— en mis sets.

Desde fuera parece un trabajo soñado, pero sabemos que hay mucha disciplina detrás. ¿Cuáles son las cosas más difíciles de afrontar para lograr el sueño del DJ”?

Cuando arranqué, el mayor “sacrificio” era dejar las salidas con amigos para quedarme practicando mezclas. Pasar horas intentando que un mix saliera perfecto para repetirlo el fin de semana. Ese trabajo invisible fue clave en aquellos tiempos.

Hoy, lo más difícil es el desgaste físico. Viajar tanto, aeropuertos, hoteles, cambios de horario. Cada vez me cuesta más dormir poco y estar lejos de la familia. Aun así, jamás me quejaría de nada de eso. Ser un DJ global es un privilegio enorme. Siempre lo viví así. Es mejor que ganar la lotería.

Acompañado de la disciplina también hay un factor que se podría llamar suerte”: estar en el lugar exacto en el momento justo. ¿Qué opinás acerca de este pensamiento?

Totalmente de acuerdo. La suerte existe. Claro que sí. Yo tuve mucha en momentos muy importantes, tanto personal como profesionalmente.

Estuve en el momento justo cuando Oakenfold me llevó por el mundo a fines de los 90 y también cuando conocí a Jackie, mi mujer. Y esas son las dos cosas que más me cambiaron la vida.

Pero la suerte sola no alcanza. Tenés que estar preparado cuando aparece la oportunidad. Si no trabajaste antes y no estás listo, la oportunidad pasa y tal vez no vuelve. Es como que la suerte te abre una puerta, pero el trabajo y el esfuerzo son los que te permiten entrar y luego construir una carrera larga y relevante.

Has construido una imagen muy ligada al equilibrio y al bienestar. ¿Qué hábitos te ayudaron a sostener una carrera larga sin perder energía ni claridad mental?

Primero, no perder el norte. Siempre supe por qué quería ser DJ: quería compartir música que me gustaba con los demás. Nunca fue otra cosa.

Después, mantener un buen vínculo con mi familia, mis amigos y la gente que trabaja conmigo. Eso te ordena y te recuerda quién sos y de dónde venís. Es muy fácil perder el equilibrio. También intentar tener buenas costumbres: dormir bien (cuando se puede), caminar, estirar un poco, comer mejor. Son cosas simples, pero sostienen todo. Y mi mujer me ayuda mucho con eso.

¿Hay algún género electrónico que te intrigue aunque no encaje del todo en tus sets?

Siempre me gustó el drum and bass. Soy gran fan de DJ Marky y también de lo que hacían Carlos Alfonsín, Orange y DJ Buey en Argentina. No necesariamente para tocarlo en mis sets, pero me encanta ese sonido y su cultura.

También me interesa la producción más experimental, incluso cosas que no son tan bailables como The Orb. A veces no encaja en mis sets, pero disfruto mucho ese viaje musical.

Desde tu perspectiva, ¿qué está pasando realmente en la escena mainstream hoy?

Hay mucha dinámica de show business y todo parece más grande, más espectacular, más inmediato. El mainstream funciona de forma mucho más cercana al entretenimiento masivo que a lo estrictamente musical.
No está ni bien ni mal, es parte de la evolución natural de cualquier movimiento cultural. Son gustos, como pasa en el cine, la comida o lo que sea. Lo importante es intentar no perder la identidad dentro de lo que uno hace o propone. Pero eso se nota en un minuto. También es clave que siempre sigan vivas las escenas underground en todos lados porque de ahí sale lo más nuevo e interesante. Los nichos.

Creo que, en general, ambos mundos conviven bien, como vemos que pasa en los últimos años en Ibiza, donde están las distintas escenas y cada una atiende su juego. Vas a Ushuaïa Ibiza y está lleno de gente bailando sonido EDM, vas a Akasha y también está lleno, pero con un DJ underground. No veo nada malo en eso. Hay que vivir y dejar vivir.

Y al mismo tiempo y sin hablar de géneros, ¿dónde ves el underground más honesto ahora mismo?

El underground honesto no siempre está en un lugar geográfico. Está en la intención, como dice Laurent Garnier en su libro.

Puede estar en un club chico, en un sello independiente o en un productor que todavía no tiene nombre pero trae ideas nuevas. Cuando la motivación es la música y no la súper exposición, ahí suele estar lo más valioso, sea adonde sea el lugar. Y como dije antes, todos pueden convivir. Nosotros tenemos dos marcas muy diferentes: una más underground y nocturna como Sudbeat, y otra más grande y diurna como Sunsetstrip. Me siento cómodo con las dos porque en ambas la música (aunque sea distinta) es el centro de la propuesta.

Hace un tiempo hablaste del show paralelo” que rodea al DJ, especialmente en backstage y cabina. ¿Sientes que hoy en día hay demasiado espectáculo en torno a la figura del DJ?

Sí, claro. Lo dije muchas veces y a algunos no les gustó, pero en mi opinión el espectáculo creció mucho más alrededor de la figura del DJ que alrededor de la música. Obviamente, no vengo a decirle a nadie cómo hacer las cosas, solo doy mi opinión porque me la piden.

Creo que es importante ver en cada caso si todo ese “humo” acompaña o reemplaza. Cuando acompaña, la música con buen gusto la puede potenciar. Cuando la reemplaza, pierde sentido o se convierte en otra cosa. Siempre sentí que la música tiene que ser el centro. Todo lo demás está OK si es complementario.

En este sentido, ¿crees que las redes sociales han perjudicado más que ayudado a la cultura electrónica?

Han hecho las dos cosas. Pero ya es tarde para arrepentirse, ¿no? Abrieron puertas enormes para la difusión, pero también generaron ansiedad y comparación constante, sobre todo en los DJs más jóvenes.

La música necesita tiempo y las redes funcionan en segundos. Es éxito o nada y cualquiera sabe que la música no se puede ver de esa forma. El desafío mayor para los nuevos DJs es que la “lógica digital” no termine moldeando tu identidad solo para conseguir más likes o seguidores. Yo aprendí (con tiempo y trabajo) a que las opiniones de los demás sobre lo que hago no me afecten demasiado ni me cambien el estado de ánimo. Pero no sé si sería igual si hoy tuviera 25 años cuando la aprobación exterior parece ser muy valorada.

¿Sientes que la música electrónica, que nació como un movimiento underground y popular, se ha vuelto un lujo exclusivo por el alto valor de las entradas y VIPs?

En algunos casos, sí. Los costos crecieron mucho y eso impacta en las entradas. Es una realidad compleja y sé que a veces es frustrante.

Yo hago shows con mucha producción que tienen tickets muy costosos, pero también hago otros más accesibles. Son formatos distintos. Hoy, por ejemplo, producir en Argentina un show de primer nivel internacional es mucho más caro que hacerlo en Europa. No se puede comparar.

Los VIPs no me molestan, siempre y cuando no estén todos encima de mí. Si es por mí, prefiero un booth limpio sin nadie más, solo el DJ. Pero eso no siempre depende de uno.

Hay algo en el público argentino que parece casi espiritual. ¿Qué ocurre ahí que nunca viste en otro lugar?

En Argentina la música se vive con una intensidad muy especial. Hay entrega total. No solo con nosotros los DJs, sino en cualquier género musical: rock, pop, latino,… todos, y también en el deporte, obviamente. Tiene que ver con nuestra historia y con cómo vivimos las cosas. En una fiesta eso se siente y le da un color y un ambiente increíble.

Eso no lo vi así, igual, en ningún otro lugar. Y como hay tantos argentinos por el mundo, ese espíritu se contagia cada vez más.

Además de tu faceta como DJ, también escribes y te gusta la radio. En 2021 lanzaste tu libro El sueño del DJ”, ¿estás trabajando en algún otro proyecto personal? ¿Hay otra faceta artística que no conozcamos?

Siempre estoy pensando cosas. En mayo será el primer Sunsetstrip en Madrid y estamos muy entusiasmados. Los últimos años en España fueron muy buenos: Madrid, Barcelona, Málaga, Mallorca, Valencia e Ibiza. Como dicen ustedes, las “sensaciones” son muy buenas.

Sudbeat está en un gran momento musical, muy sólido y con fuerte apoyo a artistas nuevos y otros ya consolidados.

Este año también hice una colaboración de un reloj con la marca suiza Franck Muller. En abril, la editorial Planeta lanza una nueva edición de mi libro “El sueño del DJ” con dos capítulos nuevos. La radio me sigue atrayendo mucho y tengo muy claro que esa será mi ocupación cuando deje de viajar tanto. Me encanta el formato íntimo, sin imagen, solo sonido. También está dando vueltas la idea de una cápsula de remeras con Harvey & Willys. Siempre hay algo.

Muchos artistas hablan del apoyo que les has dado cuando nadie los conocía. ¿Qué te motiva a seguir descubriendo y acompañando nuevos talentos?

Me motiva porque antes alguien lo hizo conmigo y sé muy bien lo que vale. Tuve oportunidades cuando todavía no era nadie. Y no me olvido de eso. Está bueno devolver. Descubrir a alguien con identidad propia es muy estimulante. Es como verme a mí a los 20 años.

Cuando firmamos a un chico nuevo en Sudbeat es como cuando hice el primer trabajo para Perfecto Records. Siempre me gustó la frase del Jedi Master Yoda: “Enseña lo que aprendiste”.

Tu sello Sudbeat se ha posicionado como una plataforma perfecta para descubrir artistas. Imagino que recibes miles de tracks similares cada día… ¿Cómo es realmente el proceso de selección?

Lo hago con mi socio y amigo Graziano Raffa. Escuchamos todo lo que podemos. Cada vez es más difícil por la cantidad que llegan, pero lo intentamos porque eso no se puede delegar en otra persona, jamás. Ahí está el ADN del sello, ¿no?

Generalmente, buscamos personalidad antes que perfección técnica, ya que eso siempre se puede mejorar después. Si un track suena igual a todo lo demás, por más bien producido que esté, no nos interesa tanto. Cuando escuchamos algo con identidad, ahí empieza la conversación. Con Graz tenemos muchos gustos en común y otros no tanto, y esas diferencias enriquecen mucho la variedad de Sudbeat.

Cuando un DJ alcanza cierto reconocimiento, parte del público parece celebrar cualquier decisión musical sin cuestionarla. ¿Sientes que a veces es más difícil enfrentarte a un público exigente que a uno que simplemente viene a verte a ti?

Cada uno es un desafío distinto. El público exigente te obliga a estar muy atento al set, tanto en la selección como en la programación y el mix. Cuando el público celebra todo sin cuestionar, el riesgo es relajarte demasiado.

Pero también disfruto el rol de atraer a nuestro mundo a gente que normalmente escucha música más mainstream y que después terminará bailando en pistas de los DJs más jóvenes.

Para mí es mucho más difícil tocar para 20.000 personas que están descubriendo este sonido que para 300 expertos. El desafío es muchas veces mayor.

A mí me gusta sentir la reacción del momento. Que haya feedback real. Que lo que pasa con la gente en la pista genere una respuesta espontánea desde la cabina. Ahí es donde suceden los mejores momentos de una fiesta.

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