SIK&SEM llevan varios años publicando música y tocando en clubs con un enfoque alejado del impacto inmediato. Además de sus lanzamientos, el dúo impulsa proyectos propios como TEMA. En esta entrevista repasan su forma de trabajar, las decisiones que han tomado en los últimos años y el punto en el que se encuentran ahora.
Vuestro sonido se apoya mucho más en el groove y el flujo que en grandes drops. ¿Sentís presión por hacer vuestra música más “inmediata”, o resistirse a eso forma parte de vuestra identidad?
Nuestra música se construye alrededor del groove y el flow. Nos interesa más cómo un tema se mueve y respira con el paso del tiempo que generar un pico instantáneo. Siempre existe presión externa para ser más “inmediato”, sobre todo en una cultura dominada por reacciones rápidas, pero para nosotros el groove es el momento. Si el ritmo es lo suficientemente fuerte, no necesita un gran drop para justificarse. Nos centramos en crear grooves que mantengan la tensión, hagan que el cuerpo se mueva y permitan que la energía evolucione de forma natural en la pista. Ese compromiso con el groove es la base de todo lo que publicamos.
Tel Aviv suele describirse como una ciudad intensa, rápida y muy competitiva. ¿Cómo ha influido ese entorno en vuestra forma de pensar en términos de longevidad y no de impacto inmediato?
Tel Aviv es una ciudad extremadamente intensa y, al principio, no abrazó de forma inmediata lo que hacíamos. A la escena le llevó tiempo entender nuestro sonido y el color que aportábamos, pero ese proceso fue clave para nosotros. En un entorno que se mueve tan rápido, te das cuenta enseguida de que forzar la aceptación no funciona. De hecho, nos empujó a confiar todavía más en nuestra dirección. Esa exigencia nos ayudó a pensar más allá de la escena local y a centrarnos en construir algo con profundidad, algo que pueda viajar, conectar a nivel internacional y mantenerse en el tiempo.
‘Criminal’ era técnicamente un edit, pero os abrió muchas puertas a nivel internacional. ¿Ese primer reconocimiento cambió la forma en la que os tomasteis vuestras producciones originales?
‘Criminal’ fue un punto de inflexión, no porque fuera perfecto, sino porque recibió el apoyo y la confianza de DJs muy importantes de la escena global, como Adam Ten o Diplo. Esa respuesta se sintió como una validación real, una confirmación de que lo que hacemos como SIK&SEM conecta. El edit aportaba algo fresco, con un groove inspirado en Miami e Ibiza, diferente a lo que la escena local estaba acostumbrada a escuchar. Nos demostró que las ideas auténticas pueden resonar a nivel internacional y eso nos dio confianza para seguir desarrollando nuestra propia dirección con música original.
Muchos de vuestros temas se sostienen sobre detalles rítmicos sutiles más que sobre arreglos dramáticos. Cuando estáis produciendo, ¿cómo sabéis que un groove es lo suficientemente fuerte como para sostener un tema por sí solo?
Para nosotros, el groove es el corazón de un tema. En el estudio lo notas enseguida, incluso en una sesión pequeña o simplemente escuchando por monitores. Si te mueve de forma natural, moverá también la pista. Prestamos mucha atención a la interacción entre percusión, bajo y ritmo, pero siempre priorizando el flow y la energía, no la complejidad por sí misma. Un groove sólido deja espacio para la tensión, la liberación, la emoción y la conexión. Por eso los vocals también son tan importantes para nosotros, y gran parte de nuestra música próxima incluirá voces originales escritas e interpretadas por SIK.
Citáis a referentes del house como Moodymann o Louie Vega, artistas que priorizan la emoción frente a la perfección técnica. ¿Cómo equilibráis esa filosofía con las exigencias técnicas de los clubs actuales?
Artistas como Moodymann y Louie Vega nos influyeron precisamente en ese punto, donde la emoción y el carácter pesan más que la perfección. Eso ha marcado nuestra forma de trabajar: mantener una energía cruda y humana en cada groove, vocal o melodía. Al mismo tiempo, es fundamental que el sonido, la mezcla y cada detalle técnico estén al máximo nivel para que el tema funcione correctamente en los clubs actuales. Para nosotros se trata de unir alma y precisión, dejando que la emoción guíe la música, pero asegurándonos de que llegue al público tal y como la concebimos.
Usar vuestra propia voz como elemento central, especialmente en un tema como ‘Charlie’, es una decisión vulnerable. ¿Fue algo premeditado o surgió de forma más experimental?
En el momento en que el beat encajó y empecé a murmurar en el micrófono, funcionó al instante, ya desde la primera toma. El vocal le dio al tema su firma final, su identidad. Esa sesión me hizo entender que usar mi propia voz crea una conexión mucho más profunda con quien escucha. Permite que el tema se sienta más íntimo y personal. Es algo sutil, pero lo cambia todo: el groove, la emoción y la narrativa cobran otra dimensión.
‘Make Me Feel’ surgió a través de un proceso muy actual, con un adelanto en Instagram que acabó en colaboración. ¿Veis las redes sociales como una herramienta creativa o más bien como un espacio de testeo?
Para nosotros son ambas cosas. Las redes permiten experimentar con ideas, medir reacciones iniciales y generar colaboraciones de forma orgánica. Cuando surgió la colaboración con Classmatic, quedó claro que ese espacio es real y efectivo. Más allá de eso, hoy las redes hacen que el mundo sea mucho más accesible. Facilitan conexiones directas con artistas de cualquier parte del mundo, algo que antes simplemente no era posible.
¿Qué creéis que falta en muchas experiencias de club actuales y que TEMA intenta abordar?
La idea de TEMA nació después de asistir a varias fiestas privadas en Ibiza donde había un concepto claro y una atmósfera muy definida. No te sentías como alguien más en la multitud, sino parte de algo compartido. Hoy en día, muchas experiencias de club parecen más un show que un momento colectivo. Con TEMA buscamos crear un espacio íntimo e inmersivo, donde energía, emoción y narrativa conecten al público con la experiencia. Cada evento tiene un concepto muy claro y nos da libertad total para expresar nuestro sonido y nuestra identidad.
Publicáis música en distintos sellos, cada uno con su público y su contexto. ¿Cuándo decidís decir no a una oportunidad de lanzamiento?
Cada lanzamiento tiene que encajar dentro de la visión a largo plazo de SIK&SEM. No vemos los sellos solo como plataformas de distribución, sino como socios en el camino. Siempre nos preguntamos si ese sello representa nuestro sonido, nuestros valores y el momento creativo en el que estamos. Cada uno de los sellos con los que hemos trabajado marca un capítulo distinto de nuestra evolución. Por eso, cada lanzamiento forma parte de una narrativa continua, no de momentos aislados.
Mirando a lo que viene, ¿qué es lo que más os motiva ahora mismo?
Lo que más nos motiva son los próximos lanzamientos y colaboraciones del próximo año. Viene mucha música nueva, incluyendo numerosos temas con voces originales de SIK que reflejan claramente la evolución de nuestro sonido. Todo lo que hemos estado desarrollando empieza a alinearse, y estamos listos para compartir este nuevo capítulo.
