Busqueda Menú
Home Últimas noticias Menú
Features

Entrevistamos a Weval

CHOROPHOBIA significa miedo a bailar

  • Borja Comino @borja__comino
  • 22 January 2026

Weval llegó en noviembre a Barcelona en plena transición. Después de años afinando cada detalle en el estudio y escribiendo discos casi desde la introspección, el dúo ha decidido trabajar desde otro punto: más ritmo, más decisión y menos pudor a la hora de enseñar su cara más directa.CHOROPHOBIA’ nace justo en ese espacio, en ese impulso de moverse sin filtro y de asumir que la inmediatez también puede ser un motor creativo.

Harm Coolen y Merijn Scholte Albers llevan más de una década publicando música asiduamente, siempre cuidadosamente aun abiertos a influencias. Esta vez, el proceso fue distinto: decisiones tomadas con menos vueltas, ideas que se quedan tal cual salieron y un criterio muy claro para avanzar. Si un tema les hacía bailar —aunque ellos mismos digan que bailan fatal—, era suficiente.

Ese enfoque más físico, casi instintivo, marca el álbum entero. No hay géneros definidos ni una dirección única, lo que hay es la voluntad de hacer un disco que funcione tanto en un club como en una fiesta pequeña. Esa misma lógica está en su directo, donde conviven quienes bailan sin parar y quienes se quedan hipnotizados mirando sus sintes. Para Weval, ambas cosas son válidas: lo importante es que la sala esté conectada.

A días de su concierto en Barcelona, hablamos con el dúo sobre este cambio de ritmo, los temas que tuvieron que borrar para mantener el disco centrado en la pista, la importancia de los deadlines, los placeres pop que antes escondían, el estado actual del público y el tipo de energía que buscan cuando presentan este álbum en vivo.

‘CHOROPHOBIA’ suena como un ejercicio en el que una persona super introvertida trata de acceder a su lado más extrovertido. Si pensáis en el disco como una especie de auto-terapia, ¿qué es lo que os resultó más difícil?

Lo más complicado fue concebirlo directamente como un disco dance. Dijimos: este disco no va a tener ambient ni temas downtempo (y nos ENCANTAN esos tracks). Teníamos algunos muy buenos, pero tuvimos que eliminarlos porque queríamos que todo estuviera centrado en el baile. Matar tus propias joyitas siempre es incómodo.

Habéis dicho en algunas entrevistas que solíais “juzgaros” si un tema sonaba demasiado directo o demasiado pop. ¿Cuándo dejó de tener credibilidad ese juez interno en el estudio?

Después de hacer ‘DOPAMINE’, sobre todo al tocarla por primera vez en un club.

En Weval siempre ha habido una tensión interesante entre ser productores muy detallistas y ahora tomar decisiones más rápidas y espontáneas. ¿Cómo evitáis volver al túnel de tres años por álbum como pasó con ‘Remember’?

La respuesta es sencilla: deadlines. Deadlines estrictas. Y aceptar que lo que hagas no va a ser perfecto. Pero puede ser muy bueno igualmente. Descubrimos que muchas de nuestras mejores ideas son temas hechos rápido (como Gimme Some, por ejemplo).

En ‘CHOROPHOBIA’ os abrís más a la música de baile, pero seguís evitando etiquetas cerradas. ¿En qué momento decidís que un tema ya es “suficientemente dance”?

Siendo malos bailarines —y eso es quedarse cortos—, si a nosotros nos dan ganas de bailar, al resto también. Si algo nos hace movernos en el estudio, ya es suficiente. Y puede ser cualquier cosa: pop, disco, R&B, drum & bass, minimal techno… lo que sea.

Decís que ya no creéis en los guilty pleasures. ¿Recordáis algún tema que escuchaseis a escondidas de adolescentes y que hoy reivindicáis sin problema?

Michael McDonald 'I Keep Forgettin’. Pero lo mejor son todos los temas de Nelly Furtado con Timbaland. 'All Good Things', por ejemplo.

Cuando miráis al público hoy, ¿qué creéis que ha cambiado de verdad: la forma de moverse, la forma de escuchar o la forma de grabarlo todo con el móvil?

La forma de moverse. Y como cada vez hay más gente que bailoteando, hay menos móviles en el aire.

El público de Barcelona puede ser muy emocional pero también muy cerebral, sobre todo en directos electrónicos. Cuando pensáis en tocar aquí, ¿qué reacción os dice que el show está funcionando?

Si la gente deja de estar in their own head y lo que hace es bailar, quiere decir que el show funciona. Pero igualmente todo nos parece bien. Sinceramente: nosotros también escuchamos música dance sin bailar. Si, por ejemplo, el público está super concentrado en la música, creemos que funciona igual. También nos encanta ver a alguien mirando nuestros sintes totalmente hipnotizado sin moverse, justo al lado de alguien que está bailando a saco.

Si pudierais diseñar el momento perfecto de pista donde el disco tiene todo el sentido (hora, tamaño de la sala, número de personas, nivel de sobriedad), ¿cómo sería?

Sería en plan justo antes de medianoche, unas 140 personas en una fiesta pequeña, máquinas de humo y una bola de discoteca de las baratas. También luces estroboscópicas. Algunos van un poco piripis, otros están totalmente sobrios, pero todos con ganas de moverse. Esa es la imagen que teníamos en mente. Pero también nos funciona tocar en un sitio delante de 9000 personas. Es un concepto que se puede escalar.

Colaborasteis con Nsanshi y KILIMANJARO. ¿Qué cambió en la dinámica del estudio al incorporar a una tercera persona?

Menos hablar y más hacer. Tenían una energía increíble. Pusimos dos micros, lanzamos los instrumentales y se volvieron locos encima de ellos.

¿Hay alguna cadena de procesado “fea” o técnicamente incorrecta que hayáis dejado en el disco precisamente porque sonaba imperfecta y humana?

Creemos que destruimos por completo el master de 'DOPAMINE'. Está lleno de limitadores, pero si los quitábamos la mezcla dejaba de funcionar y perdía el groove. Se nota cómo el bombo se queda super aplastado y comprimido, pero funciona. Y no solo en sistemas grandes, también en pequeños.

Vuestra base cinematográfica sigue ahí —la pista titular tiene energía de horror setentero / serie B. Si el disco fuera una película proyectada en un pase de medianoche, ¿qué tipo de filme sería?

Uno de nosotros hizo un largometraje el año pasado llamado After School, y fue un éxito en Países Bajos. Va sobre un profesor muy rígido que necesita soltarse, y acaba en una fiesta del colegio volviéndose loco, para bien. Creo que algunos temas de 'CHOROPHOBIA' encajarían perfectamente en ese tipo de peli.

Siguiente página.
Cargando...
Cargando...