Sven Marquardt desvela sus claves para decidir quién entra en Berghain
El legendario jefe de porteros del club berlinés asegura que la selección es subjetiva y que solo unos pocos miembros de su equipo pueden tomar la decisión en la puerta.
Durante años se ha especulado sobre qué ponerse, cómo comportarse o qué cara poner frente a la puerta más famosa del techno. Sven Marquardt, rostro inconfundible de la entrada de Berghain, vuelve a desmontar la idea de que exista un truco: lo que decide quién pasa es una valoración personal, no un manual.
Según explica, esa valoración no está en manos de todo el equipo de seguridad. Solo un círculo muy reducido de personas tiene la última palabra, una decisión que Marquardt considera inseparable del cuidado del club.
Para él, el trabajo no termina en la calle. Lo que se juega en esos pocos segundos de cara a cara es lo que sucederá dentro: quién comparte pista, quién comparte oscuridad y quién comparte horas sin reloj. "Siento que tengo la responsabilidad de hacer de Berghain un lugar seguro para quienes vienen únicamente a disfrutar de la música", afirma.
Esa idea de refugio conecta con el ADN de Berghain. Marquardt defiende un espacio donde el mundo de fuera quede suspendido, donde se pueda bailar sin sentirse juzgado y entregarse a la música sin mirar el móvil ni el reloj. La puerta, en su lógica, es la primera herramienta para proteger esa libertad.
Sus palabras llegan después de una década larga de teorías, guías y "consejos infalibles" que circulan por foros y redes. La respuesta del portero es menos épica, pero más honesta: no hay clave que garantice la entrada. Hay una decisión humana, tomada en segundos, con un objetivo claro: que dentro, la noche siga siendo de quienes vienen a vivirla.
