Busqueda Menú
Home Últimas noticias Menú

Solar Reflect Festival: hablamos con el equipo detrás del proyecto

El colectivo MIRADOR nos abre las puertas de un proyecto que redefine la escala y el significado de los festivales electrónicos

  • Marian Ariss
  • 18 June 2026
Solar Reflect Festival: hablamos con el equipo detrás del proyecto

Vivimos un momento en el que los festivales parecen avanzar hacia formatos cada vez más masivos, Solar Reflect emerge como una respuesta íntima y profundamente consciente a esa evolución. Lejos del ruido, de las multitudes y de la desconexión que a veces acompaña a los grandes eventos, este festival propone volver a lo esencial: la música como eje, el entorno como aliado y la comunidad como motor.

Impulsado por el colectivo MIRADOR, Solar Reflect no es solo un festival, sino la materialización de una idea que llevaba años gestándose entre amigos: crear el espacio al que siempre quisieron asistir. Un encuentro donde la curaduría artística, la atmósfera y la conexión humana no sean secundarios, sino el centro de todo.

Hablamos con el equipo detrás del proyecto para entender cómo nace esta visión, qué lo hace diferente dentro de la escena actual y por qué, en tiempos de exceso, lo pequeño puede ser precisamente lo más significativo.


Para empezar, presentense un poco y cuéntenos quién está detrás de Solar Reflect:

SolaReflect nació de algo muy simple, un grupo de amigos que aman la música electrónica y querían crear algo que lo reflejara, sin el ruido y la escala de los festivales convencionales.

Empezó en una fiesta libre donde conocimos a alguien que nos conectó con L'Amagatall del Cal Tonnedor, un espacio a 40 minutos de Barcelona. El lugar habló por sí solo, natural, escondido, íntimo. Ahí fue donde la idea tomó forma.

No somos gente de la industria. Somos amantes de la música que se preocupan por la curaduría, la atmósfera y el tipo de comunidad que solo funciona cuando se mantiene pequeña. SolaReflect es el festival al que siempre quisimos ir. Así que decidimos construirlo nosotros mismos."

¿Cómo nació realmente Solar Reflect y qué sentíais que faltaba en la escena para crear algo así?

SolaReflect nació de una frustración compartida, pero también de algo más personal. Para todos nosotros, organizar un festival era un sueño de infancia. Es la concreción de algo que llevamos años imaginando.Crecimos yendo a festivales. Y durante mucho tiempo, eso fue suficiente. Pero con el tiempo fuimos dándonos cuenta de que algo no cuadraba. Los festivales más grandes no transmitían lo que nosotros sentíamos en ellos. Había una desconexión entre la emoción que la música nos generaba y el entorno en el que la vivíamos. Demasiado ruido, demasiada gente, demasiada distancia entre el artista y el público.Lo que echábamos de menos era sencillo: un espacio donde las emociones pudieran circular de verdad. Donde la música no fuera decorado sino el centro de todo. Donde el ambiente fuera consecuencia de quién está ahí y no de cuántos son.El detonante fue una fiesta libre donde conocimos a alguien que nos abrió las puertas de L'Amagatall del Cal Tonnedor. Cuando vimos el lugar, todo encajó. No tuvimos que convencernos. Era exactamente lo que teníamos en la cabeza sin saber que existía. SolaReflect es ese sueño hecho realidad. Un festival que sí transmite.

¿Qué podemos esperar de esta edición? ¿Dónde se desarrolla y qué artistas formarán parte del festival?

Esta edición se celebra en el Amagatall del Cal Tonedor, un espacio natural espectacular a las afueras de Barcelona. Para llegar hay varias opciones: tren, coche pero también ponemos una lanzadera directa desde Barcelona para que nadie tenga que preocuparse por la logística y el viaje ya forme parte de la experiencia desde el primer momento.

En cuanto a lo que hemos preparado para esta edición, hemos querido poner el foco en la experiencia del festivalero por encima de todo. Hemos invertido muchísimo en la decoración para que el espacio en sí mismo cuente algo, que tenga vida propia. Y una de las novedades más importantes es que esta vez contamos con un segundo escenario real, con profundidad, con identidad propia. Eso nos permite ir mucho más allá estilísticamente y crear dos mundos que se complementan en lugar de competir.

En el lineup hemos intentado diversificar al máximo: menos franceses, más artistas locales, y headliners que están en coherencia con nuestra dirección artística. Nos apetecía salir del esquema clásico y construir algo progresivo y coherente de principio a fin.

También queríamos que SolaReflect fuera una experiencia musical en el sentido más profundo del término. Por eso hemos apostado por promover a productores que van a presentar live sets, como Sweely y Hustache. No solo DJs pinchando, sino artistas construyendo algo en tiempo real, en el escenario, delante de ti. Eso cambia completamente la relación con el público y añade una dimensión que va más allá de la pista de baile. La intención es que cuando te vayas el domingo, no solo recuerdes las canciones sino los momentos. Eso es lo que buscamos.

El festival tiene un espíritu muy DIY. ¿Quiénes están detrás del proyecto y cómo hacéis posible algo así?

En el origen, MIRADOR lo creó un grupo de amigos. El núcleo duro ha ido cambiando con el tiempo, la vida mueve a la gente, las circunstancias cambian pero hay algo que se mantiene constante: siempre son las mismas personas las que gravitan alrededor del colectivo. Gente que en algún momento formó parte del proyecto y que de manera natural sigue ahí, ayudando en los eventos, en los podcasts, en todo lo que va surgiendo. Eso para nosotros vale mucho no es una estructura formal, es una red de confianza que se ha construido sola con el tiempo.

El DIY no es un posicionamiento, es simplemente cómo funciona esto. Cada persona del equipo hace varias cosas a la vez, y hay una implicación que no se puede comprar ni delegar. Cuando algo sale bien, todo el mundo sabe exactamente lo que costó y eso crea un vínculo entre nosotros y con el propio festival que lo hace diferente a cualquier otra cosa que hayamos hecho.

Con el tiempo se han ido formando grupos de manera completamente natural, cada uno en el área donde se siente más cómodo. Hay gente que vive para la decoración, otros que no sueltan el sound system, otros que llevan la logística con una precisión que te sorprende, otros que se apropian del bar como si fuera suyo. Nadie se lo asignó, simplemente ocurrió así. Y el resultado es que cada sector tiene personas que realmente se implican, que cuidan los detalles, que quieren que su parte sea la mejor del festival.

Eso se nota. La decoración, el sonido, la experiencia en el bar, todo tiene un nivel de cuidado que no viene de un briefing sino de personas que lo sienten como propio.


Mirador ya existía antes de Solar Reflect. ¿Qué papel juega dentro del festival y cómo se conectan ambos proyectos?

Solareflect nació en 2022 en Barcelona y desde el principio tuvo una forma muy clara de entender los eventos: formatos largos, espacios que permiten expresarse más allá de lo musical, clubs, warehouses, masías fuera de la ciudad. La decoración, la atmósfera, el ritmo de la noche, todo forma parte de la propuesta.

SolaReflect es la extensión natural de esa misma filosofía llevada a tres días. Y es importante decirlo claramente: sin MIRADOR, SolaReflect no existiría. No es solo que compartan equipo o estética, es que la comunidad que construimos con MIRADOR a lo largo de estos años es lo que hizo posible que el festival naciera con una base real. La primera edición no empezó de cero, empezó con gente que ya confiaba en nosotros, que había vivido nuestros eventos, que entendía lo que queríamos hacer sin que tuviéramos que explicarlo demasiado. Eso no tiene precio.

El sonido de MIRADOR es solar y groovero en su base, pero siempre con una apertura real hacia otros territorios. No nos encerramos en un estilo, y eso se refleja directamente en el lineup del festival, donde conviven artistas como Onoffon o Mas Luisa, que se mueven en territorios más dark o progressive, con otros que encajan en esa energía más abierta y luminosa que nos define. La coherencia no viene de que todo suene igual, sino de que todo tiene sentido dentro del mismo universo.

Fuera del festival, MIRADOR sigue activo con eventos y podcasts. Es el motor que mantiene viva la comunidad entre ediciones. SolaReflect es el momento del año donde todo eso se concentra y explota. Son el mismo proyecto en dos velocidades distintas.

Hay una energía muy positiva detrás de Solar Reflect. ¿Qué importancia tienen para vosotros conceptos como comunidad, bienestar o conexión humana?

Son conceptos que para nosotros tienen forma concreta. El bienestar de la gente que viene al festival es una responsabilidad real, y eso se traduce en decisiones muy específicas: clases de yoga, masajes, la piscina cuando el calor aprieta, y este año una cocina completamente casera comida hecha con cuidado, no catering industrial.

También pensamos mucho en los momentos fuera de la música. Hemos distribuido espacios chill por todo el recinto para que en cualquier rincón del festival haya un lugar donde parar, sentarse, dejar que la cabeza descanse. No todo el mundo tiene el mismo ritmo, y no queremos que nadie sienta que tiene que estar en la pista constantemente para aprovechar el fin de semana. A veces los mejores momentos de un festival pasan precisamente cuando te sales de él un rato.

Y luego está algo que no se puede diseñar pero que el formato favorece enormemente: la conexión entre las personas. El hecho de estar en plena naturaleza, en un festival íntimo y a escala humana, cambia completamente la manera en que la gente se relaciona. No hay masas, no hay distancias te cruzas con las mismas personas varias veces, te sientas al lado de alguien que no conoces y acabas hablando horas. Ese tipo de encuentro es muy difícil de provocar en un festival grande. Aquí pasa solo.

La comunidad que se ha formado alrededor de MIRADOR y Solar Reflect nos da una fuerza que no esperábamos cuando empezamos. Hay gente que viene desde Francia específicamente para apoyar el proyecto. No son simples asistentes son personas que creen en lo que hacemos y que están presentes de manera incondicional. Esa energía es la que nos empuja a seguir y a no bajar el listón.

Al final, poner en valor el bienestar de nuestro público define todo lo demás: el espacio, la programación, el ritmo del fin de semana. No queremos que la gente llegue el lunes destrozada, queremos que vuelva cargada de algo.

Para alguien que todavía no conoce el festival: ¿por qué debería vivir esta experiencia?

Porque es el tipo de festival que cada vez cuesta más encontrar. En un momento en el que los eventos masivos dominan el panorama, Solar Reflect apuesta por lo contrario: 200 personas, un espacio natural que te envuelve desde el momento en que llegas, y una programación construida con criterio real, donde cada artista está donde tiene que estar y todo fluye con una coherencia que se nota.

La escala lo cambia todo. En un festival de 200 personas no eres un número eres parte de algo. Te cruzas con la misma gente, compartes momentos sin buscarlo, y al final del fin de semana tienes la sensación de haber pertenecido a una comunidad, aunque sea durante tres días. Eso en un evento grande es casi imposible de conseguir.

Pero Solar Reflect no es solo música. Es un fin de semana completo donde puedes moverte a tu ritmo: yoga por la mañana, darte un baño en la piscina a mediodía, comer algo hecho con cuidado de verdad, perderte en uno de los espacios chill repartidos por todo el recinto y volver a la pista cuando el cuerpo te lo pida. No hay una sola manera de vivir el festival hay tantas como personas que vienen.

Y luego está el lineup. Esta edición es la más diversa que hemos programado: artistas locales con mucho recorrido, nombres internacionales con los que llevábamos tiempo queriendo trabajar, y una progresión musical a lo largo del fin de semana que tiene un principio, un desarrollo y un clímax. No es una suma de nombres, es una propuesta artística con sentido.

Si nunca has estado en Solar Reflect, lo más honesto que podemos decirte es esto: la gente que viene una vez vuelve. Y eso no es casualidad.

¿Hay alguna curiosidad o momento especial de esta edición que os haga especialmente ilusión?

Sin duda el set de Sweely. Llevábamos mucho tiempo queriendo invitarlo, es un amigo cercano, alguien con quien hay una relación real más allá de lo profesional, pero su agenda es de las más complicadas de cuadrar. Cada vez que lo intentábamos había algo que no encajaba, y esta edición por fin se ha dado. Eso ya tiene un valor enorme para nosotros.

Pero lo que más nos ilusiona no es solo tenerlo, sino el contexto en el que va a tocar. Hemos podido colocarlo en un horario que le sienta perfecto, en un momento del fin de semana donde la energía del festival va a estar en su punto exacto. Y encima viene con un live pensado especialmente para un formato como el nuestro. Un festival íntimo de 200 personas es casi la situación ideal para ese tipo de actuación: la proximidad, el entorno, la atención que puede dar la gente cuando no hay miles de cabezas alrededor. Sweely lo sabe y nosotros lo sabemos, va a ser un momento muy especial. Es uno de esos sets que cuando pase, todos los que estén ahí van a saber que estaban en el sitio correcto.

También hay una parte muy importante ligada al entorno y la convivencia. Habladnos un poco de los espacios donde la gente podrá dormir y vivir el festival.

El camping es una parte esencial de Solar Reflect, no un añadido. Hemos pensado mucho en cómo tiene que funcionar ese espacio porque sabemos que es donde se producen muchos de los mejores momentos de un festival de este tipo: las conversaciones que empiezan al amanecer, la gente que se encuentra de camino a la ducha y acaba pasando una hora hablando.

La zona de camping está ubicada lejos de los escenarios, lo que significa que cuando la gente quiere descansar de verdad, puede hacerlo. No hay música que te persiga hasta la tienda, hay silencio real. Y al mismo tiempo, la piscina queda muy cerca, así que en cuanto te despiertas y el calor empieza a apretar, tienes ese alivio a mano sin tener que recorrer medio recinto. En cuanto a lo práctico, está todo lo que un festivalero necesita: baños, duchas, barra. Hemos intentado que nadie tenga que preocuparse por nada logístico durante el fin de semana, que la energía se pueda poner en lo que importa. Cuando el entorno funciona bien y la gente está cómoda, la convivencia fluye sola. Y eso, en un festival íntimo de 200 personas, es exactamente lo que buscamos.

¿Cómo queréis que se sienta el público cuando vuelva a casa el lunes? ¿Qué huella buscáis dejar más allá de la música?

Queremos que vuelva lento. Que necesite un momento para aterrizar, para procesar lo que vivió. Esa sensación de que el mundo normal puede esperar un poco más porque todavía estás dentro de algo que no ha terminado del todo, eso es lo que buscamos.

Más allá de la música, la huella que nos importa es la humana. Que alguien vuelva a casa con un número nuevo en el móvil y le escriba esa semana. Que haya habido una conversación a las seis de la mañana junto a la piscina que no se olvida fácilmente. Que la gente haya dormido en el mismo espacio, compartido una comida, cruzado miradas durante un set que les puso la piel de gallina al mismo tiempo. Esos momentos son los que construyen algo que dura.

Como organizadores, lo que más nos mueve no es que la gente diga que el festival estuvo bien, es que digan que necesitan volver. Que sientan que encontraron algo que no sabían que estaban buscando. Un espacio donde la música es el catalizador pero la experiencia es mucho más grande que eso.

Al final, si el lunes alguien se sienta en el tren de vuelta a Barcelona con una sonrisa y un poco de melancolía a la vez, es que hicimos bien nuestro trabajo.

Si todo sale como imagináis, ¿qué titular os gustaría leer sobre Solar Reflect el día después?

Honestamente, nos importa más lo que dice la gente que estuvo ahí que lo que escribe cualquier medio. Si alguien publica en sus stories "el mejor fin de semana del año" o le manda un mensaje a un amigo diciéndole que tiene que venir el año que viene, eso vale más que cualquier titular. La mejor cobertura que puede tener Solar Reflect es el boca a boca de 300 personas que vivieron algo que no esperaban y que no pueden explicar del todo bien con palabras. Ese es el titular que buscamos.

¿Qué alianzas locales (colectivos, proveedores, iniciativas sociales) hacen posible el proyecto y cómo las habéis tejido?

Todo lo que rodea a la música en Solar Reflect tiene raíces locales y eso es una decisión consciente. La comida de este año será casera, elaborada con productores y gente del territorio que comparte nuestra manera de entender las cosas. No queremos un festival que aterriza en un sitio y no deja nada. Queremos que el entorno donde ocurre también se beneficie de que estemos ahí.

Estas alianzas no se construyen mandando un email. Se construyen visitando, hablando, generando confianza poco a poco. Muchas de las personas que colaboran con nosotros lo hacen porque creen en el proyecto, no porque sea el contrato más lucrativo que tienen. Eso es lo que hace que funcione de verdad, y es algo que queremos seguir cultivando edición tras edición.

El DIY también significa esto: no subcontratar todo a grandes proveedores externos sino tejer una red de personas cercanas que entienden lo que estamos intentando hacer y quieren ser parte de ello.


Mirando a futuro, ¿qué os gustaría evolucionar en próximas ediciones sin perder el espíritu DIY que os define?

Queremos crecer en calidad, no en cantidad. Mejor producción de sonido, más cuidado en cada detalle de la decoración, mejores condiciones para los artistas, quizás explorar nuevos formatos dentro del propio festival que amplíen la experiencia sin cambiar su esencia. El segundo escenario que estrenamos esta edición ya es un paso en esa dirección: más posibilidades sin perder la escala humana.

Y para cerrar… ¿será música ininterrumpida durante todo el fin de semana?

Prácticamente sí. Y lo decimos con orgullo y con humildad a la vez, porque sabemos lo que cuesta sostener eso logísticamente. Pero también hemos aprendido que el silencio forma parte de la experiencia. Habrá momentos de pausa intencional, espacios donde la música baja y la naturaleza toma el relevo, porque ese contraste es parte de lo que hace especial un festival en un entorno como el Cal Tonedor.La idea es que la música te acompañe desde que llegas hasta que te vas, y que cuando pare, la eches de menos. Si conseguimos eso, el fin de semana habrá cumplido con todo lo que prometía.

Cargando...
Cargando...