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Polifonic, el arte de construir un festival con identidad propia

Marco Sala y Fabiola Andriolo desvelan la visión detrás de un festival que ha convertido el Valle de Itria en una experiencia cultural total

  • Fede Cortina
  • 22 July 2026
Polifonic, el arte de construir un festival con identidad propia

Hay una cosa que siempre me gustó de Polifonic. Nunca tuve la sensación de que quisiera ser el festival más grande, sino uno de esos pocos lugares donde el contexto importa tanto como la música. La arquitectura, la luz, la tierra y el paso del tiempo parecen formar parte de una misma composición.

Después de hablar con Marco Sala y Fabiola Andriolo, entendí que esa sensación no era casual.

Marco llega del clubbing, de crear espacios donde la música dialoga con la cultura. Fabiola, del mundo de la estrategia y el diseño de experiencias, convencida de que un festival puede convertirse en una plataforma cultural mucho más amplia que un simple evento. Dos recorridos muy diferentes que hoy confluyen en una misma manera de entender las cosas.

Con los años, el proyecto ha desarrollado una personalidad muy reconocible. No solo por la selección artística, sino por la forma en la que conviven el paisaje, la arquitectura, la gastronomía y la música. Todo parece responder a una misma visión.

A muy pocos días de una nueva edición, o quizá mientras lo estás viviendo, según cuándo estés leyendo estas líneas, hablamos con Marco y Fabiola, dos de las personas que hacen posible la compleja tarea de levantar cinco días de festival en pleno Valle de Itria, un rincón del sur de Italia donde cada verano miles de personas se reúnen para compartir una misma pasión.

Una conversación sobre los orígenes del proyecto, el trabajo invisible que ocupa los otros 360 días del año y la delicada tarea de seguir creciendo sin perder aquello que hizo especial a Polifonic desde el primer día.

Polifonic ya se ha convertido en una cita imprescindible del verano europeo. Cuando todo empezó en 2017, ¿qué sentíais que faltaba? ¿Cuál fue esa necesidad que os llevó a crear el festival?

M:
¡Hola! Cuando empezamos Polifonic en 2017, Italia apenas contaba con unos pocos festivales de música electrónica. Queríamos crear algo que combinara nuestra pasión por la música con una experiencia más amplia y profunda, una evolución de todo lo que habíamos vivido previamente en los clubes. Después nos enamoramos de Puglia y, de forma muy natural, todas las piezas terminaron encajando.

Más allá de la música, Polifonic siempre ha transmitido una identidad muy ligada al territorio y a la experiencia. Si tuvieras que definir qué representa Polifonic para ti, ¿qué dirías?

F:
Para mí, Polifonic es el lugar donde todo converge. Es donde nuestro trabajo y nuestra pasión se encuentran de forma natural.

Siempre he creído que la música está profundamente influenciada por el lugar donde se vive. El entorno no es simplemente un escenario; se convierte en una parte esencial del viaje. Moldea la forma en la que la gente escucha, conecta y recuerda esos momentos mucho después de que el festival haya terminado.

Esta será mi cuarta edición y todavía me sorprendo caminando por el festival y viendo a miles de personas compartiendo esa conexión única entre la música, la naturaleza y el paisaje que les rodea. Probablemente sea la parte más mágica y gratificante de todo lo que hacemos.

Todo festival tiene una historia que el público nunca llega a ver. ¿Cuál fue el momento más difícil durante los primeros años y qué sigue quitándoos el sueño hoy?

M:
Sin duda. La primera edición no fue fácil y, desde el punto de vista financiero, supuso un gran desafío. Después llegaron los años de la pandemia, que trajeron dificultades aún mayores: tuvimos que reducir el equipo y atravesar un largo periodo de incertidumbre. Sin embargo, todas esas experiencias han definido quiénes somos hoy.

La gente solo vive cinco días de festival, pero detrás hay un año entero de trabajo. ¿Cómo es realmente ese proceso invisible de construir Polifonic?

F:
La gente ve cinco días de música, pero Polifonic es el resultado de un año entero de trabajo. Cada edición comienza justo cuando termina la anterior, con meses de planificación, diseño y cientos de decisiones que acaban dando forma a la experiencia que vive el público.

Construir un festival en un lugar como el Valle de Itria hace que todo sea aún más complejo. La belleza del territorio también implica enormes retos de producción, por lo que cada decisión supone encontrar un equilibrio entre la ambición creativa, la viabilidad técnica, los presupuestos, la sostenibilidad y la preservación de la identidad del propio lugar.

Una de las mayores lecciones que he aprendido es que los imprevistos forman parte del proceso. Mantener la calma, pensar con claridad y adaptarse rápidamente sin perder de vista el objetivo es lo que realmente marca la diferencia.

La identidad musical de Polifonic siempre ha sido muy clara. ¿Cómo construís esa programación año tras año y qué artistas de esta edición os hace especial ilusión recibir?

M:
Siempre intentamos presentar un amplio espectro de la música electrónica sin caer en lo mainstream. Nuestro cartel se construye buscando un equilibrio entre artistas legendarios, nuevos talentos y nombres que, con el paso de los años, se han convertido en parte de la identidad de Polifonic.

En cuanto a esta edición, tengo muchas ganas de ver el directo de Voices From The Lake, el live de A Guy Called Gerald, los debuts de Ben UFO, Craig Richards y Nicolas Lutz, el regreso de Job Jobse, el back to back entre Moodymann y Carl Craig, además de Dirty Channels, Gerd Janson y, sobre todo, DJRUM.

Muchos artistas vuelven a Polifonic una y otra vez. ¿Sentís que con los años habéis construido una auténtica familia alrededor del festival?

M:
Con el paso de los años hemos construido una comunidad maravillosa alrededor del festival. Algunos artistas nos acompañan desde las primeras ediciones, como Zippo, Hiver, Rudan o Yas Reven.

Otros han contribuido a llevar el sonido de Polifonic mucho más allá del propio festival, como Pascal Moscheni, Simone De Kunovich, Dirty Channels, Der u Obee, que actúa en Polifonic de forma habitual desde 2018.

Hoy producir un festival implica muchísimo más que cerrar un cartel. ¿Qué supone levantar un proyecto independiente como Polifonic?

F:
Hoy producir un festival independiente es mucho más complejo que hace unos años.

El verdadero objetivo es crear una experiencia coherente desde el primer contacto que una persona tiene con el festival hasta el momento en que abandona el recinto. Cada detalle importa.

Creo que el mayor reto consiste en crecer sin perder de vista la visión inicial. La clave está en encontrar el equilibrio entre la ambición artística y la sostenibilidad económica, sin dejar de mejorar la experiencia en cada edición.

La relación con el territorio es igual de importante. La idea no es simplemente celebrar un festival en Puglia, sino crear algo que realmente pertenezca a ese lugar y permita que Polifonic evolucione sin perder su identidad.

El Valle de Itria es mucho más que el escenario del festival. ¿Qué tiene este lugar que ha terminado convirtiéndose en una parte inseparable de la identidad de Polifonic?

F:
El Valle de Itria posee una identidad visual muy particular. La tierra roja, el verde de los olivos y las masserie de piedra caliza blanca crean un paisaje que cambia constantemente.

Siempre he sentido fascinación por la luz. Nuestras jornadas comienzan al atardecer y terminan al amanecer, por lo que un mismo espacio transmite sensaciones completamente distintas según la hora del día. Los colores cambian, la atmósfera también, y con ella cambia la forma en la que la gente experimenta la música.

Además, el hecho de desplazarse entre los distintos escenarios permite descubrir la diversidad del territorio, desde el campo hasta la costa del Adriático, haciendo que el propio recorrido forme parte de la experiencia.

Después de todo lo que habéis construido, ¿qué sueño sentís que ya habéis cumplido y qué os sigue empujando hacia adelante?

M:
Nuestro principal objetivo era crear un encuentro internacional en un entorno verdaderamente especial, y eso es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos.

De cara al futuro, nos gustaría seguir llevando este concepto más lejos y compartir ese espíritu mediterráneo tanto en Italia como en otros países.

Detrás de Polifonic hay un equipo enorme trabajando durante todo el año. ¿Cómo conseguís que tanta gente reme en la misma dirección sin perder la esencia del proyecto?

F:
Creo que la palabra clave es equilibrio.

Los festivales hablan a un público muy diverso, por lo que quienes los construyen también deberían reflejar esa diversidad. Reunir personas con diferentes perfiles, habilidades, personalidades y puntos de vista genera mejores conversaciones y, en consecuencia, mejores decisiones.

Incluso los propios fundadores son muy diferentes entre sí. Cada uno aporta fortalezas distintas, pero todos comparten una misma visión y una sensibilidad común sobre lo que representa Polifonic. Esa forma de trabajar se extiende de manera natural al resto del equipo.

Mantener a todo el mundo alineado no significa que todos piensen igual, sino ofrecer una dirección clara dejando espacio para perspectivas diferentes.

A medida que el equipo crece cada año, también lo hace el sentido de continuidad: quienes ya conocen el proyecto transmiten su cultura a los nuevos miembros, mientras que las nuevas incorporaciones aportan ideas frescas que nos ayudan a seguir mejorando.

Hoy Polifonic ya no vive únicamente durante el festival. ¿Cómo nació esa idea de convertirlo en un proyecto activo durante todo el año?

F:
Con el paso de los años, Polifonic ha evolucionado de forma natural hasta convertirse en una plataforma activa durante todo el año, manteniendo conectada a su comunidad mientras sigue explorando nuevas ideas.

Cada temporada comenzamos la gira de showcases en París, dentro de FVTVR, para después recorrer ciudades como Londres, Berlín (ELSE), Ámsterdam, Barcelona, Lisboa, además de Milán, Roma y Nápoles.

Paralelamente desarrollamos coproducciones con diferentes proyectos internacionales, llevando Polifonic a nuevos contextos y conectando con nuevos públicos.

Esa continuidad es fundamental. Nos permite crear relaciones duraderas con artistas, colaboradores y asistentes, al mismo tiempo que acerca una parte del universo Polifonic a cualquier lugar donde viajamos.

Para terminar, ¿cómo imagináis el futuro de Polifonic? ¿Qué os gustaría seguir explorando durante los próximos años?

M:
El mundo cambia a una velocidad enorme, por lo que nosotros también debemos seguir evolucionando para mantenernos relevantes.

Queremos continuar expandiendo el universo Polifonic más allá del festival, tal y como ya hemos empezado a hacer con nuestro sello discográfico, los showcases y proyectos paralelos como MOGO Hi-Fi Bar en Milán o Cala Maka, nuestro beach club en Puglia.

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