Lorenzo Aribone encuentra su pulso entre el groove y la hipnosis
El DJ y productor repasa las influencias que definen su sonido, la evolución de su sello Behind The Mask y su trayectoria junto al colectivo Outcast Torino.
Una mañana en Tillatec, durante el Amsterdam Dance Event, quedó resonando en la cabeza de Lorenzo Aribone. Acababa de pinchar por primera vez en el club y, después de su set, Francesco Del Garda y Jane Fitz tomaban el relevo mientras la luz del día atravesaba los cristales de colores. De esa mezcla de música, luz y sensaciones nació parte del impulso de Mask 3, su nuevo EP publicado en Behind The Mask, un trabajo de cuatro temas que recorre distintas intensidades de la pista sin perder el hilo hipnótico que atraviesa sus producciones.
El punto de partida fue «THIS», donde el bajo y la voz sostienen un juego de repeticiones al que se incorpora una línea ácida de 303. A partir de ahí, Aribone construye un recorrido que contrapone la energía del peak time con pasajes más envolventes, se acerca al house y abre espacio a los ritmos rotos. Esa versatilidad conecta con la identidad de Behind The Mask, el sello que puso en marcha en 2023 para dar forma a su propia visión del house y el techno.
DJ residente de Outcast desde hace casi una década, Aribone ha desarrollado su lenguaje al calor de la escena de Turín, conservando rastros del UK garage, la bass music y el hip hop que marcaron sus primeros pasos. Con Mask 3 como punto de partida, hablamos sobre cómo transforma experiencias de club en música, su proceso de producción híbrido y el trabajo colectivo que sostiene una escena incluso cuando escasean los espacios.
Acabas de publicar Mask 3 en tu sello, Behind The Mask. ¿Qué querías expresar con este EP y cuándo supiste que estaba listo para salir?
Empecé a trabajar en el EP a finales del año pasado, en 2025. Quería dar forma a algo versátil en lo sonoro, una característica que aparece en casi todos mis EPs.
Intenté incorporar distintas facetas de mi sonido y crear temas que pudieran utilizarse y escucharse en momentos diferentes. El primero que produje fue «THIS» y enseguida pensé que podía ser el tema principal del disco. A partir de ahí, intenté construir un recorrido sonoro con el segundo, «Solving Black», para equilibrar la cara A: una contraposición entre un tema más basado en loops y pensado para el peak time, y otro más viajero, pero igualmente rítmico.
Hice lo mismo con la cara B. Busqué equilibrar las sonoridades introduciendo sonidos más cercanos al house en el B1 y otros más ácidos, con algunos ritmos rotos, en el B2.
El sello tiene una identidad muy reconocible: sonoridades hipnóticas, energía de club y una vena acid. ¿Cómo nació Behind The Mask y qué idea quieres preservar detrás del proyecto?Behind The Mask nació en 2023. Llevaba tiempo pensando en poner en marcha mi propio sello, pero esperé al momento que consideraba adecuado para lanzar mi primer EP. Quería publicar temas que encajaran con la idea y la propuesta sonora que estaba desarrollando entonces.
La prioridad fue darle al proyecto una identidad sonora desde el principio, que reflejara el sonido que me caracteriza y que me ha acompañado a lo largo del tiempo. Quise crear un EP que se moviera entre el house y el techno, manteniendo una atmósfera hipnótica y, al mismo tiempo, mucho groove.
Con el segundo y el tercer EP hubo una evolución, pero la esencia y la idea de fondo se mantuvieron.
El nombre Behind The Mask surgió mirando unos cuadros pintados por mi padre que tengo colgados en el estudio. En cada uno aparecen figuras, rostros, auténticos personajes, pero siguen siendo indefinidos: no puedes decir exactamente qué son.
El logo del sello es precisamente el rostro de una de esas figuras anónimas. Me imaginé que podía significar todo y nada al mismo tiempo.
De ahí surgió la idea de Behind The Mask como algo que está detrás de las apariencias, un significado que va más allá de ese rostro, de esa máscara, si podemos llamarla así. La idea también aparece en el estilo de los temas: pertenecen a un género, pero a veces resultan indefinidos al mismo tiempo.
¿Cómo fue el proceso de producción de este EP? ¿Qué herramientas utilizaste para producirlo? ¿Hubo alguna máquina, sintetizador, plugin o técnica especialmente importante para el resultado final?
Este EP se concibió utilizando tanto máquinas externas como plugins. En mi proceso de producción suelo trabajar con sintetizadores y cajas de ritmos como el Korg microKORG, el Mono/Poly, el Yamaha DX7, la Roland R-8, el Bass Station y la Roland 303 Boutique.
Proceso los sonidos a través de una mesa Mackie 24/8 USA y termino la mezcla con plugins de FabFilter, UAD y Waves. Es un proceso híbrido, que combina lo analógico y lo digital.
En este EP, como en otros trabajos anteriores, también utilizo samples que he grabado de sintetizadores que no tengo en el estudio, para intentar mantener un sonido lo más auténtico posible.
Me gusta dar un toque personal a los sonidos sin comprometer la autenticidad de algunos de ellos. Por ejemplo, en ciertos temas me gusta escuchar y conservar las baterías clásicas de la 808 y la 909, con su sonido original ligeramente modificado.
¿Qué referencias o inspiraciones estuvieron presentes en Mask 3? Pueden ser musicales, visuales, películas, lugares o momentos concretos.
En este EP, y en general cuando hago música, recojo información y referencias de la vida cotidiana que después expreso de forma indirecta durante el proceso creativo.
Recuerdo que cuando hice el primer tema, «THIS», acababa de volver del ADE. La noche en Tillatec me había dejado unas sensaciones preciosas, porque era la primera vez que tocaba en ese club histórico. Después de mi set pinchaban Francesco Del Garda y Jane Fitz, dos DJs y amigos a los que respeto mucho. Ver la luz de la mañana reflejada en los cristales de colores, junto con el sonido de sus discos, despertó en mí unas sensaciones que intenté trasladar indirectamente a mi música.
En «THIS», los elementos principales son el bajo y la voz, que hacen que el tema sea hipnótico y esté basado en loops. Después se introduce una línea ácida hecha con la 303, que golpea de forma sutil, pero al mismo tiempo agresiva.
En el A2, en cambio, hay sintetizadores que encajan entre sí y generan la sensación de un viaje que comienza a mitad del tema.
Intenté incorporar todos esos detalles para expresar un estado de ánimo concreto que surgió en aquella situación. Así que sí: me inspiré en algo que sentí, en una experiencia que viví y que intenté transformar en música.
Empezaste escuchando y pinchando música influida por el hip hop y el UK garage, antes de acercarte más al house y al techno. ¿Esas raíces siguen apareciendo en tu manera de entender el ritmo?
Mi recorrido musical ha estado atravesado por distintos géneros. Mi acercamiento al clubbing y al DJing comenzó escuchando UK garage y bass music hace unos quince años. En aquella época escuchaba esa música y producía mis primeros temas, mezclándolos también con voces extraídas del hip hop.
Más adelante me acerqué al mundo del vinilo, al house y al techno. Esas influencias también se reflejan de manera indirecta en mi propuesta musical actual. Hay elementos y sonidos que todavía pueden encontrarse en algunos de mis sets o producciones.
Me gusta utilizar voces y partes a capela que extraigo de temas de hip hop y después adapto al género en el que las incorporo. También líneas de bajo que pueden recordar al sonido característico del garage y la bass music.
Todos esos elementos están presentes, pero reinterpretados de otra manera, unidos a sonidos más clásicos del house y el techno.
Creo que cada uno lleva consigo matices que pertenecen al pasado y que siguen formando parte del proceso creativo, a veces de forma indirecta y otras de manera directa. Nuestro bagaje cultural y musical siempre forma parte de nosotros de algún modo.
Formas parte de Outcast Torino desde 2017. ¿Qué encontraste en el colectivo cuando entraste y cómo ha evolucionado vuestra relación con la ciudad y con la escena internacional?
Formo parte del colectivo Outcast como DJ residente desde hace casi diez años. Si tomamos como referencia la ciudad de Turín, creo que hemos hecho un trabajo extraordinario tanto en lo sociocultural como en lo musical.
Al mantener la continuidad de nuestras fiestas y llevar la música de cada uno de los residentes por todo el mundo, hemos conseguido transformar un proyecto pequeño en un referente sólido.
En los últimos años, Turín ha sufrido cierta falta de espacios adecuados para organizar eventos. Aun así, con el tiempo hemos conseguido encontrar lugares donde desarrollar nuestro formato de la mejor manera.
La culminación de ese trabajo es Outloud, el festival que nació el año pasado en colaboración con Loud Contact y que ha supuesto otro salto adelante para la oferta musical de la ciudad.
Además, los distintos showcases que hemos organizado por el mundo han acercado el proyecto a mucha gente nueva, generando más interés por la fiesta y por nosotros como artistas.
Turín tiene una identidad muy particular: industrial, elegante y ligeramente oscura. ¿Cómo ha influido la ciudad en tu sonido y en tu manera de vivir el club?
Turín es la ciudad donde pasé la mayor parte de mi infancia y la primera etapa de mi trayectoria en el clubbing. La ciudad vivió su mejor momento en los años noventa y a principios de los dos mil. Después, distintas cuestiones burocráticas llevaron al cierre de muchos espacios.
Cuando empecé a frecuentar la escena, Outcast estaba dando sus primeros pasos, pero ya entonces me interesaban quienes proponían un sonido underground y más cuidado. También quería ir un poco a contracorriente de los clubes más comerciales, porque desde el principio mi idea era construir una identidad musical bien definida.
Outcast ofrecía lo que estaba buscando. Incluso como público, me interesaba su propuesta artística y musical.
Villa Bianco, donde durante años se celebraron la mayoría de las fiestas de verano, y Supermarket, el club que acogía la temporada de invierno, se convirtieron en lugares emblemáticos del proyecto. Ambos también ayudaron a aumentar la repercusión mediática de la fiesta.
La ciudad ha influido en parte en mi trayectoria porque, tras el incidente de Piazza San Carlo en 2017 y la pandemia, muchas dinámicas cambiaron. Los cierres y las restricciones normativas limitaron y, digamos, dificultaron bastante la actividad del sector.
Desaparecieron muchas pequeñas fiestas underground y cerraron numerosos locales. A pesar de todo, con el colectivo siempre hemos conseguido encontrar una solución para seguir adelante con el proyecto.
¿Cómo ves hoy la escena electrónica europea? ¿Qué te entusiasma y qué crees que se está perdiendo o debería cambiar?
Encuentro la escena electrónica europea muy viva y, sobre todo, muy diversa. Me entusiasma ver que el underground sigue siendo un terreno de investigación, donde no hace falta seguir una tendencia para encontrar tu espacio.
Creo que está cambiando la manera en la que los artistas construyen su identidad: hoy, la música, la imagen y la comunicación están cada vez más conectadas. Para mí, sin embargo, sigue siendo fundamental que, por encima de todo, sea el sonido el que hable.
La escena electrónica europea resulta estimulante porque atraviesa una etapa de cruces e influencias constantes. Me interesa mucho ver cómo el techno, el house, el ambient y los sonidos más experimentales pueden dialogar entre sí sin tener que encajar necesariamente en una única categoría.
Creo que el cambio más importante tiene que ver con la búsqueda de una identidad: hoy, en un panorama con tanta música, tener un sonido reconocible resulta todavía más importante.
También ha cambiado mucho la relación entre el artista y el público. A través de las redes puedes dar a conocer no solo un tema, sino todo lo que hay detrás: tu recorrido y tu manera de entender la música.
Personalmente, creo que es importante utilizar estas herramientas sin dejar que las tendencias decidan tu identidad. Al final, las redes pueden acercarte al oyente, pero es la música la que debe conseguir que se quede.
