Entrevistamos a ABSIS antes de su live este sábado en 303 Audiophile Club
El artista barcelonés aterriza en STRAIN presentando un live centrado en la creación en tiempo real.
En una ciudad como Barcelona, donde la cultura de club ha vivido múltiples mutaciones desde los años noventa, hay artistas que han sabido atravesar el tiempo sin perder profundidad ni criterio. Es es es el caso de ABSIS (alias actual de Salva Coromina). Desde sus primeras incursiones en la escena local, pasando por residencias clave como The Loft o su estrecha relación con Sónar, hasta su presente más introspectivo y refinado en espacios como LAUT o Mostra, su trayectoria dibuja un recorrido poco habitual: el de quien decide parar, vaciarse y volver a empezar desde otro lugar.
Lejos de la inercia de la industria, ABSIS ha construido un mundo musical donde la escucha, la improvisación y el diseño de sonido ocupan el centro. En esta conversación, el artista reflexiona sobre sus inicios en la Barcelona de los 90, el desgaste de la escena, su ruptura radical con la música y el posterior regreso con una mirada completamente renovada. También hablamos de su trabajo como ingeniero de sonido, sus proyectos colaborativos y una filosofía de directo donde el riesgo y la improvisación no son una opción, sino la base de todo.
Aprovechamos para hablar con antes de su presentación live en la fiesta Strain donde la improvisación en tiempo real y los sonidos hipnóticos predominarán.
¿Cómo fueron tus comienzos dentro del mundo electrónico? ¿Qué fue lo que más te atrapó al principio?
Mis comienzos están muy ligados a mediados de los noventa. Hacia el año 1996, todo lo que estaba pasando en Barcelona en pequeños clubs como Moog, Nitsa, el festival Sónar… todo estaba empezando a expandirse y a cambiar las reglas del juego aquí, todo era muy nuevo y emocionante. Antes de esto también me influenció todo lo que pasaba en Girona y en las Raves
¿Y cómo evolucionó tu forma de hacer música y de entender la escena desde ese momento hasta hoy?
Ha sido un camino larguísimo y profundamente transformador, con idas y venidas muy marcadas. Hubo una época en la que estuve pinchando de forma profesional cada fin de semana durante muchos años en The Loft, La Sal, Spunny y viajando mucho a pinchar por ahí… el ritmo de la escena me acabó quemando por completo. Llegó un punto en el que decidí cortar de raíz: abandoné la música, vendí una colección de más de 6.000 discos y me desconecté absolutamente de todo para volcarme en la meditación, el taichí y un estilo de vida totalmente distinto. Ese parón fue vital. Cuando decidí regresar, empecé con una energía muy fresca: volví a descubrir nueva música con ojos limpios. Creo que esa evolución tras el silencio ha sido sumamente positiva. Si comparo lo que hago y pincho ahora con mis inicios, me quedo mil veces con el momento actual; ahora tengo muchísimo más criterio, madurez y sé exactamente lo que busco con el sonido. Es verdad que al principio tienes una frescura que con los años cambia, pero a cambio he ganado un conocimiento y un trasfondo en este camino que son increíblemente enriquecedores
Como pones en tu bio de Instagram, también eres sound engineer. ¿Trabajas de esto en tu día a día? ¿Crees que influye directamente en tu manera de producir o tocar en vivo?
Sí, totalmente. El diseño de sonido es mi profesión y mi día a día. Por un lado, trabajo en el equipo técnico de RAC1, donde me encargo de toda la parte de postproducción sonora: desde la realización de podcasts y promociones, hasta la grabación y mezcla de canciones o parodias para los programas. Es un trabajo muy dinámico que me apasiona. Por otro lado, colaboro con gente como Onionlab y otras empresas del sector en proyectos de un corte mucho más artístico o publicitario, diseñando el audio para mappings, instalaciones interactivas y piezas audiovisuales de gran formato. La relación entre mi trabajo diario y mi música como ABSIS es directa y absoluta. Estar constantemente moldeando el sonido, enfrentándome a diferentes acústicas, texturas y desafíos técnicos me da un abanico de herramientas brutal.
Tienes varios proyectos grupales como Atavic junto a Estrato Aurora y también Sonic Wave Collective, ¿Qué diferencias encuentras entre estos proyectos y tu live solista?
Me apasiona colaborar y compartir la música con artistas cuyo trabajo admiro profundamente. La gran diferencia —y el nexo de unión de todos mis proyectos grupales— es que están enfocados al cien por cien en la improvisación libre y los formatos de larga duración. A través de Atavic (junto a Estrato Aurora) planteamos directos completamente improvisados y de largo recorrido; de hecho, la idea es llevar a cabo sesiones en vivo de hasta 4 horas. Con Sonic Wave Collective, somos un núcleo de tres personas al que a veces sumamos algún colaborador: nuestro debut en LAUT fue un directo maratoniano de 5 horas seguidas, y en Mostra Festival estuvimos 2 horas compartiendo escenario con Mod.1 y Punta Laberinto como invitados. También mantengo un proyecto en formato live con el artista italiano Marco Ragni, donde compartimos la misma filosofía. Mi Live como absis funciona de la misma manera que los Lives compartidos, aunque tengo que manejar yo solo toda la orquestra y todo se centra mas en mi sonido.
La escena en Catalunya siempre tuvo un espectro muy grande, desde el underground más curado hasta lo más mainstream. ¿Qué proyectos, artistas o colectivos destacan para ti actualmente dentro de todo eso?
Te voy a ser completamente sincero: ahora mismo no estoy muy al tanto de todo lo que ocurre en la escena de Catalunya porque apenas salgo. Probablemente, si tuviera 25 o 30 años, me enteraría de absolutamente todo. Pero hoy, con 55 años, tres hijos y las responsabilidades y problemas lógicos que van viniendo con la edad, mi día a día es otro. Estoy seguro de que en Barcelona y en toda Catalunya están pasando cosas increíbles, pero hoy en día lo verdaderamente interesante se mueve en circuitos muy pequeños, a través de colectivos muy micro que operan fuera del radar del gran público. Si tengo que hablarte de un núcleo que me parece realmente interesante y con el que conecto a nivel de propuesta, tendría que mirar hacia Madrid. Todo el equipo de Espacio Perpendicular, que son los encargados de montar el Festival Perpendicular, están haciendo un trabajo impecable. Tienen un vínculo muy estrecho con la filosofía de Mostra aquí en Barcelona. Esa es la línea que a mí me interesa: colectivos pequeños, propuestas cuidadas, centradas en la escucha y en el respeto por el sonido, más allá de la etiqueta geográfica.
Tus residencias tanto en Mostra Festival como en LAUT son espacios muy especiales dentro de la cultura de club. ¿Qué significa para ti formar parte de proyectos así y qué lugar ocupan hoy en tu recorrido como artista?
Formar parte de LAUT y de Mostra Festival es un auténtico honor; creo que, sinceramente, es el lugar ideal para mí en este momento de mi vida. En el pasado formé parte de proyectos quizás mucho más grandes y masivos: estuve pinchando durante muchos años en el Sónar, pasé por las cabinas de Razzmatazz, Spunny. Sin embargo, tras todo mi bagaje y el parón que hice, mi perspectiva cambió. Ahora mismo, estar en un espacio como LAUT —que es un club pequeño, con una acústica muy cuidada, un público atento y una atmósfera íntima— o colaborar estrechamente con Mostra, es donde realmente me siento cómodo. Ocupan el lugar de la madurez en mi carrera. Son proyectos que priorizan la cultura de club, el respeto al artista y la experiencia sonora por encima del negocio de masas, no se me ocurre un sitio mejor en el que estar hoy en día.
Tu última aparición en vinilo como ABSIS fue para Hivern Discs en 2024, un disco que recorre distintos estados dentro del techno y deep techno. ¿Tienes algún próximo lanzamiento que puedas adelantarnos?
Sí, la verdad es que el estudio está dando sus frutos y hay cosas muy potentes a punto de salir. Para empezar, habrá una tercera entrega en Hivern Discs ("Hivern 3"). El propio John Talabot me comentó que el proyecto estaba concebido como una trilogía, así que ya me toca ponerme manos a la obra con el cierre de la saga. Además, tengo entre manos un remix oficial precisamente para un track de Talabot que verá la luz pronto. Por otra parte, viene en camino un lanzamiento en vinilo para Never late, el sello de Nueva York de la gente de Delayed, que son grandes amigos míos y tienen un criterio fantástico. Y si hablamos de lo más reciente, acaba de salir un split-EP en vinilo que nos hace especial ilusión. Es una colaboración junto a Avsluta para nuestro propio sello, Grabaciones Perpendiculares (el sello de Espacio Perpendicular). Es un disco precioso, enfocado a la escucha lenta, un auténtico viaje mental y un poco "triposo" en el mejor de los sentidos: por una cara estamos Avsluta y ABSIS, y por la otra Javier Marimón con Owl. De lo que hay ahora mismo entre manos, diría que esto es lo más destacado sobre todo comento estos por que salen en vinilo, en digital salen cosas constantemente aquí y allá.
Para finalizar, ¿qué podemos esperar de tu live este sábado en 303 Audiophile Club?
El directo que voy a presentar en STRAIN sigue la filosofía que aplico siempre en mis actuaciones: un equilibrio absoluto entre control digital y riesgo analógico. Mi columna vertebral es Ableton Live, donde cargo una serie de stems propios que voy renovando constantemente. En el club, nunca llevo una estructura fija; voy decidiendo en tiempo real qué pistas entran, cuáles salen y cómo se estiran las transiciones. Con eso ya se genera una base de improvisación muy importante. Esa base digital la sincronizo con varios elementos de sintetización modular que utilizo para generar secuencias, ritmos y texturas analógicas totalmente en vivo. Aunque suelo alternar máquinas según la ocasión, para este sábado mi configuración de hardware se compone esta vez de: Dfam, Syncussion y Cwejman SM-1 que secuencio con el Verbos MuliStage que es super directo y proceso en el mismo ableton. A partir de ahí, voy creando secuencias desde cero y manipulando las máquinas sobre la marcha encima de las bases de Ableton. La improvisación es el núcleo absoluto de todo. Para ser sincero, no puedo concebir un directo de electrónica donde alguien simplemente vaya a "tocar sus tracks", como si fuera una banda de rock con un repertorio cerrado. Respeto muchísimo a los artistas que lo hacen así, pero a mí, personalmente, me aburre un poco. No le veo la gracia a ir a un club a escuchar exactamente el mismo arreglo de alguien que ya tienes trillado en el disco, sobre todo cuando la tecnología te da una libertad infinita para modular y crear al vuelo. El techno es secuencial, es hipnótico, se trata de generar atmósferas, bucles y estados mentales cambiantes. Y eso solo se consigue de verdad improvisando, arriesgando y reaccionando a la energía de la sala y a lo que tienes delante en cada segundo.
No te pierdas este sábado 23 de mayo el live de ABSIS en la residencia de Strain en 303.
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