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Entrevistamos a Trym

“La gente no recuerda un set porque fuera rápido, recuerda cómo le hizo sentir”

  • Borja Comino
  • 1 July 2026
Entrevistamos a Trym

Durante mucho tiempo el techno parecía obsesionado con parecer serio. TRYM apareció haciendo prácticamente lo contrario: más rápido, más emocional, más visual y con menos miedo a romper las reglas.

Hijo de una generación que creció con tantos referentes de internet como de club, el francés se ha convertido en una de las figuras que mejor explican el cambio de lenguaje dentro de la escena electrónica actual. Hablamos con él sobre velocidad, cultura rave, viralidad, Possession y por qué el futuro del techno quizá tenga menos que ver con los BPMs de lo que parece.

Una de las primeras cosas que la gente asocia con tus sets es la energía pura. Incluso cuando pinchas a BPMs muy altos, sigue existiendo una sensación muy clara de control y progresión detrás. ¿Qué crees que separa la intensidad del simple caos dentro de un set?

Para mí, la intensidad tiene que ver con la tensión y la liberación. Puedes pinchar duro durante horas, pero si todo está al 100% constantemente, la gente deja de sentirlo. Un buen set necesita contraste y narrativa. Quiero que mis sets sean como una montaña rusa: pueden ser rápidos, emocionales y sorprendentes.

Tu crecimiento llegó en un momento en el que la escena parisina (y especialmente colectivos como Possession) transformaron por completo la imagen del techno a nivel mundial. ¿Por qué crees que esa escena conectó con tanta gente alrededor del mundo?

Creo que la gente conectó con su autenticidad. No era solo música, era una cultura, una comunidad y una identidad muy fuerte. La energía se sentía cruda y honesta. En ese momento, cada vez más gente quería formar parte de esas fiestas, incluso aunque muchas de ellas no fueran legales. El techno era realmente un espacio de libertad y seguridad para todo el mundo, y París ofrecía esa sensación.

Cuando empezaste a llamar la atención, gran parte del techno seguía dominado por sonidos más oscuros y rígidos. Tu enfoque parecía mucho más directo, influenciado por la cultura rave y con una carga emocional mayor. ¿Sentías que estabas yendo contra la cultura techno dominante de aquel momento?

Siempre sentí que iba por delante de mi tiempo. Estaba pinchando música dura cuando todo el mundo estaba como máximo en los 140 BPM, y al crecer quise buscar algo diferente y empecé a tocar cosas más melódicas. Simplemente estaba pinchando la música que más me emocionaba. Crecí escuchando muchos géneros distintos y siempre me ha gustado la música capaz de generar emociones fuertes. Quizá en aquel momento parecía diferente porque no estaba intentando encajar en una definición concreta de lo que debía ser el techno.


Has mencionado en otras ocasiones que una de las cosas más importantes para ti es conseguir que la gente sienta algo durante tus sets. ¿Cuál crees que es el mayor error que cometen hoy algunos DJs cuando se centran únicamente en la intensidad?

El mayor error es olvidarse de la emoción. La energía es importante, pero la gente rara vez recuerda un set simplemente porque fuera rápido. Recuerdan cómo les hizo sentir. A veces una simple melodía, una vocal o incluso un momento de silencio pueden crear un recuerdo más potente que el drop más duro de la noche. Si solo te centras en la intensidad, pierdes el viaje emocional.

Muchos artistas de tu generación crecieron con referencias mucho más amplias que la cultura techno tradicional: internet, videojuegos, rap, anime, hardstyle, edits, música viral… ¿Crees que esa apertura define a esta nueva generación de artistas?

Totalmente. Nuestra generación creció con acceso ilimitado a música y cultura a través de internet. Nunca estuvimos restringidos a una sola escena o un único género. Creo que por eso los artistas más jóvenes suelen estar menos interesados en las barreras.

Te convertiste en un nombre reconocido globalmente muy rápido gracias a clips de Boiler Room, redes sociales y momentos virales online. ¿Eso ha cambiado de alguna forma la presión a la hora de pinchar? ¿Piensas alguna vez en cómo se verán ciertos momentos en internet mientras estás actuando?

Si empiezas a pensar en los clips mientras estás pinchando, ya has perdido el foco. El público que tienes delante tiene que seguir siendo la prioridad. Los mejores momentos virales normalmente ocurren cuando estás completamente presente en ese instante, no cuando intentas crearlos.

Aunque ahora actúas en grandes festivales de todo el mundo, tu historia sigue muy ligada a la cultura warehouse y al underground parisino. ¿Sigues sintiéndote conectado a ese entorno o tu relación con la escena ha cambiado con el tiempo?

Esa cultura sigue siendo una parte enorme de quién soy. Por supuesto, las cosas cambian a medida que tu carrera crece, pero los valores que hicieron que me sintiera atraído por la música electrónica desde el principio siguen siendo los mismos: libertad, comunidad y experiencias compartidas. Los eventos más pequeños e íntimos todavía me inspiran mucho porque ahí es donde ocurren muchos momentos especiales.

El hard techno ha explotado durante los últimos años, pero también se ha convertido en una de las escenas más debatidas dentro de la música electrónica. Algunos lo ven como algo emocionante y fresco, mientras que otros creen que se ha vuelto demasiado repetitivo. ¿Cómo ves personalmente el estado actual de la escena?

Cuando un género crece muy rápido, es normal que aparezcan tanto innovación como repetición. Creo que ahora mismo hay artistas increíbles llevando las cosas hacia nuevos lugares, pero también hay tendencias que acaban sobresaturándose. Es algo normal. Lo importante es que los artistas sigan evolucionando y sean fieles a su propia identidad en lugar de perseguir fórmulas. La música siempre está en un estado constante de renovación.

Siempre has evitado la imagen estereotipada del “DJ de techno serio”. Incluso tus visuales y tu presencia online parecen más humanos, divertidos y autoconscientes que los de muchos artistas dentro de esta escena. ¿Fue algo intencionado desde el principio?

Realmente no fue una estrategia. Siempre he creído que la gente conecta más con la autenticidad que con una imagen. Me tomo mi trabajo en serio, pero no me tomo demasiado en serio a mí mismo. Creo que es importante mostrar diferentes partes de tu personalidad y no crear una distancia innecesaria entre tú y tu público.

Ahora viajas constantemente y actúas para públicos completamente diferentes cada fin de semana. ¿Qué países o ciudades te han sorprendido más últimamente en cuanto a energía y conexión con el público?

Estados Unidos siempre me sorprende. El público allí es muy diferente al europeo. Siento que son más abiertos en cuanto a variedad de géneros. Países como Colombia y México tienen una energía difícil de describir. Últimamente también me ha impresionado mucho el público de India. La escena electrónica allí está creciendo muy rápido y las audiencias están increíblemente involucradas.

Fuera de la música electrónica, ¿qué es lo que más te inspira creativamente ahora mismo? ¿Qué consumes o qué te obsesiona últimamente cuando estás fuera de las giras?

Me inspiran muchas cosas fuera de la música: el deporte, el cine, la moda, el anime y los videojuegos. Últimamente he pasado más tiempo explorando artes visuales y tecnologías creativas. A veces las mejores ideas musicales vienen de fuentes completamente alejadas de la música.

Después de todo lo que ha ocurrido durante los últimos años, ¿qué sigue motivándote creativamente? ¿Qué sigues persiguiendo como artista en 2026?

La curiosidad. Sigue siendo mi mayor motivación. El éxito nunca puede ser el objetivo final porque rápidamente te das cuenta de que por sí solo no genera satisfacción. Lo que mantiene mi interés es aprender, mejorar y encontrar nuevas formas de conectar emocionalmente con la gente. Todavía quiero sorprenderme a mí mismo, sorprender al público y seguir evolucionando como artista. Si tuviera que marcarme un objetivo, diría que quiero llevar la cultura y el sonido techno a los escenarios principales de los festivales más grandes.

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