Entrevistamos a Orbe
"No tenemos nada que envidiar al resto del mundo"
Desde Algeciras hasta los principales escenarios de la electrónica europea, el camino de Orbe es el de un productor que ha construido su identidad sonora lejos de los focos tradicionales de la escena. Formado en una Andalucía con una rica cultura musical y curtido después en el ecléctico circuito madrileño, ha ido forjando con los años un sonido propio y difícil de encasillar. En esta entrevista repasamos sus inicios, su relación con el analógico y su visión sobre el momento que vive la escena española.
Empezaste con la música siendo muy joven en Algeciras, una ciudad que no es especialmente trascendental en la escena techno. ¿Cómo era acceder a música electrónica desde aquellos años? ¿Qué papel tuvieron las tiendas de discos o los primeros eventos en tu formación y carrera?
En Algeciras había una cultura breakbeat muy grande, en Andalucía en general, con tiendas de discos en Málaga, Sevilla, Granada, Huelva y Jaén, incluso en Algeciras. También había un programa que se emitía en la radio pública de Andalucía, Canal Sur, llamado Mundo Evassion, donde sonaban sesiones de breakbeat todos los fines de semana e incluso re-transmitían festivales en directo, fiestas desde La Copera; así fue como entré yo en este mundo.
De Algeciras a Madrid es un cambio enorme, no solo geográfico. ¿En qué momento decidiste hacer ese movimiento y qué encontraste —o no encontraste— en la escena madrileña cuando llegaste?
Cuando terminé la época escolar me fui a Sevilla a estudiar, y de allí a Madrid, donde continué mis estudios de sonido. En Madrid conocí a mucha gente, descubrí muchos artistas y fui a muchas fiestas. La oferta era enorme, cada fin de semana grandes artistas venían a tocar, eso me ayudó a nutrirme.
Aunque se te relaciona concretamente con techno, podríamos decir que tu música mezcla muchos otros estilos ¿Cómo describes tú mismo tu sonido cuando alguien te pregunta, sin recurrir a etiquetas? ¿Hay un hilo conductor que une todos esos registros?
Bueno, me identifico con muchos estilos, desde el breakbeat, drum&bass, con el que comencé, me encanta la música ambient, el techno por supuesto, pero también otros ámbitos fuera de la electrónica. La verdad, no sé si hay un hilo conductor, simplemente creo que sé diferenciar entre la buena música y la que no. Si la madre de un amigo me pregunta qué estilo es el mío, siempre contesto "techno oscuro", jeje.
Has hablado de sintetizadores como el Buchla o el Andromeda como parte central de tu proceso. ¿Qué aporta el hardware analógico que no puedes conseguir de otra manera? ¿Hay una pieza concreta sin la que no podrías trabajar ahora mismo?
Me gusta el hardware porque me gusta tocar, me gusta variar los sonidos con las manos, me gusta el sonido de las máquinas analógicas, también las que no lo son; cada máquina tiene su propio sonido. También hay plugins VST increíbles hoy día que sacan sonidos muy futuristas. Lo que está claro es que no se necesitan máquinas para hacer buena música, todo está en la cabeza de uno.
Tu primer LP en Be as One (el sello de Shlomi Aber) te puso en el radar internacional, con feedback de gente como Nina Kraviz o Marcel Dettmann. ¿Cómo viviste ese momento? ¿Cambia algo en tu manera de trabajar cuando de repente artistas de ese nivel empiezan a conocerte?
Momento bonito, hacer mi primer álbum, lo recuerdo con una sonrisa. Por aquel entonces no vivía de la música, lo hice sin pretensiones, sin presión, sin esperar nada a cambio; cuando empiezas a vivir de la música quizás cambia un poco el foco. Cuando artistas a los que admiras empiezan a reconocer tu música, es siempre un chute de energía. Digamos que es un premio y te afianza aún más en tu propio sonido, ya que sientes que los grandes artistas lo han aprobado, y eso te da confianza.
Fundaste Orbe Records en 2014. Llevas más de una década gestionando un sello de forma independiente, algo que muy pocos hacen de manera sostenida. ¿Qué ha supuesto tener ese espacio propio, más allá de la distribución musical?
Creé el sello sobre todo para editar mi propia música, ya que por aquel entonces no había mucha posibilidad de llevar mi sonido a otros sellos; de esta manera puedes sacar lo que quieras, sin depender de si le gusta a alguien o no, y así crear tu propio sonido. Creo que a día de hoy la gente reconoce el sonido del sello, es bueno cuando alguien escucha un track y lo identifica con tu sello solo por el sonido.
Tu colaboración con Pysk lleva ya varios EP y ha culminado en un álbum conjunto que ha salido este 2026. Una colaboración a largo plazo entre dos productores con identidades muy definidas no es fácil de mantener. ¿Cómo gestionáis el ego creativo en el estudio? ¿Hay momentos en los que no os ponéis de acuerdo y cómo los resolvéis?
Nos llevamos muy bien, dentro y fuera del estudio. La verdad es que casi siempre coincidimos en cuanto a gustos, siempre vamos en la misma dirección. Con el paso del tiempo creo que nuestro sonido se va afianzando cada vez más, y después de varios discos y muchas actuaciones juntos tenemos más claro hacia dónde queremos ir.
España ha ganado peso en el techno europeo en la última década. ¿Cómo ves el estado actual de la escena aquí? ¿Sientes que hay una identidad propia o que todavía se mira demasiado a Berlín como referencia?
Tenemos artistas fantásticos, creo que el cliché de Berlín ya se dejó de lado hace tiempo. La escena aquí es muy buena en cuanto a artistas, no tenemos nada que envidiar al resto del mundo. Cuando viajo, todos me dicen que el nivel de los artistas españoles es increíble, me hace feliz que la gente de fuera nos tenga bien posicionados en el radar.
Picnhas regularmente en Europa ¿Sientes que hay algún tipo de prejuicio o expectativa cuando llegas a según qué países siendo español? ¿O la música ya no tiene nacionalidad?
Para nada, la música no tiene nacionalidad. Es más, la gente de España se sorprende más cuando les digo que soy de Algeciras, que la gente de otros países cuando les digo que soy español, jeje.
