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Entrevistamos a MOREON

El artista venezolano repasa más de dos décadas de trayectoria y presenta las ideas detrás de Portia Casseau.

  • Juanma Molina
  • 24 September 2026
Entrevistamos a MOREON

Hay recuerdos que terminan convirtiéndose en parte de una identidad colectiva. Ese es el territorio que explora Portia Casseau, un proyecto nacido para rescatar historias, personajes y sonidos vinculados a un pasado rave que permanece en la memoria de toda una generación. Su primera referencia, Barki Viral Audios EP, de Moreon, recupera unos audios que circularon por Barquisimeto - Venezuela y los convierte en el punto de partida de una nueva narrativa electrónica.

Portia Casseau nace de una necesidad de dejar huella sobre memorias de un pasado que sigue presente. ¿De dónde surge esa necesidad y qué significa para ti convertir esas memorias en música?
¡Hola! Primeramente, agradecido por la invitación. Pues la necesidad viene surgiendo desde hace varios años atrás, siento que mis raíces e inicios, a medida que pasa el tiempo, cobran cada vez más importancia. Y que es necesario para mí dejar una huella o una especie de recuerdo de esos eventos, música, personas y hechos que quizás por temas tecnológicos, geográficos y de otras índoles no fueron suficientemente documentados, y sin embargo estos marcaron huella en una generación. Para mí en lo particular sentaron bases fundamentales para poder seguir adelante.

Hablas de anécdotas personales, leyendas locales y homenajes a personas que ayudaron a definir un camino. ¿Qué papel juega la memoria colectiva dentro de la identidad de Portia Casseau?
Pues generalmente esa memoria es la principal motivación detrás del concepto del sello, todos los lanzamientos (o por lo menos los que tengo planificados hasta hoy) están en parte inspirados por esas memorias, personas, sitios, eventos, sonidos, entre otras cosas que para mí dejaron una gran marca. Mi intención es continuar dejando estas huellas, en este caso a través de la música y el arte.

La primera referencia del sello, Barki Viral Audios EP, parte de unos audios que circularon por comunidades virtuales de Barquisimeto y que terminaron cruzando fronteras a través de la diáspora venezolana. ¿Cómo llegaste a este material y cuándo entendiste que podía convertirse en el punto de partida del sello?
La verdad es una historia hilarante, viene de comunicaciones entre grupos de amigos que surgieron con la aparición de los mensajes de audio a través de aplicaciones de mensajería (hace más de 10 años seguro) y poco a poco estos audios, que venían de parte de personajes ya muy conocidos entre amigos, empezaron a hacerse de alguna forma virales, pero solo dentro de la comunidad de “Barki” y conocidos (los que quedan allí y los que están en el extranjero), esto porque están llenos de una jerga local que en realidad, más allá de la connotación de humor, nos recuerdan a todos los involucrados momentos y experiencias vividas durante una época dorada en Venezuela, donde nos unió de alguna forma la música y las fiestas que vivimos en esos años (2000-2005/07).

Esos audios pertenecen a personajes que, según explicas, terminaron convirtiéndose en leyendas locales sin saber que estaban dejando una huella cultural. ¿Qué te interesa de rescatar estas historias anónimas frente a las narrativas más habituales de la música electrónica?
Sí, entre esos personajes que toca este EP está “Maoma”, que es un gran amigo, ex DJ, productor de eventos y personaje archirreconocido en el ámbito nocturno de los dos mil en la escena techno de Venezuela. El otro personaje, “Piche Serum”, sí que es de un ámbito no musical y “muy under”, por decirlo de alguna forma, no existen redes ni rastros de él, solo un food truck con buenos pepitos en Patarata (jajaja). Y como comentaba en la respuesta anterior, son parte de un espectro cultural urbano que marcó a una generación, y que debido a la transformación sociocultural, política y económica que sufrió la región, todo el movimiento se vio directamente afectado, todo se diluyó rápidamente y no quedó mucha documentación, todo pasó muy rápido. En fin, para mí aquello sigue siendo fuente de inspiración y me motivó al menos para dejar un recuerdo impreso en vinilo.

El EP también conecta estos audios o sonidos de la cultura rave que existió en Barquisimeto hace unos 20 años. ¿Qué recuerdas de aquella escena y qué elementos de ese sonido siguen presentes en tu forma de entender la música de club?
Los recuerdos de esa escena son muy gratificantes. Era algo muy nuevo, fresco y contracultural para el país. Los artistas eran casi siempre 100% locales (DJs, Live acts, VJs), se apreciaba mucho el talento, la técnica, la conexión musical con el entorno. Las fiestas eran al aire libre a las afueras de la ciudad, no llegábamos a los clubs aún. Formatos D.I.Y. Era un movimiento que, en conjunto con otras ciudades como Caracas y Maracaibo, estaba en gran parte conectado con la escena del Acid de Hackney (UK). Artistas como Damian Hosford, Geezer, Dave The Drummer y los Liberators (Chris, Aaron y Julian) fueron clave, esa conexión ayudó mucho a todo el desarrollo de un movimiento fundamental para mí y muchos colegas del país.

Los elementos base del sonido “Acid” de Hackney (UK) de esos años siempre fueron influencia directa. Creo que hay muchísimo material de inmensa calidad allí. Pero no es solo el sonido, también la manera de vivir la música y su ecosistema. Agradezco a héroes locales como: Eduardo Javith, Ivan Chuck, OddO, Omar “Maoma”, Pippo. Así como a Chris, Henry, Parker, Damian, entre otros “brit's”… técnica, teoría, visión de la pista y fuera de ella, moral y valores clave que hoy, ante la gentrificación y ultraprocesamiento que vive este arte, son factores importantísimos para no perder el norte.

Tus primeros años estuvieron ligados a Venezuela, mientras que en 2011 te trasladaste a Europa y posteriormente desarrollaste buena parte de tu actividad en Barcelona, incluyendo tu etapa en Subwax BCN. ¿Cómo cambió tu manera de entender la música y la escena con ese paso de Sudamérica a Europa?
Sí, me mudé a Barcelona (España) y el cambio fue en cierta parte natural, era un paso que yo quería dar sí o sí en algún momento. Barcelona, así como otras capitales europeas, tienen escenas mucho más curtidas, existía ya un territorio amplio de clubes, festivales, eventos, etc. Así que desde un punto de vista profesional era un paso a seguir. Cómo entender o vivir la música, la verdad no cambió ni ha cambiado mucho (salvo que ya no salgo tanto, me hice papá, más responsabilidades, menos fiesta

A lo largo de estos años también has desarrollado diferentes proyectos, entre ellos Moreon & Baffa, con lanzamientos en sellos como Visionquest, Berg Audio, Social Experiment, Vade Mecum, No.19 o Subwax BCN. ¿Cómo recuerdas aquella etapa y qué influencia ha tenido en el artista que eres hoy?
Moreon & Baffa es mi proyecto en conjunto con Emidio Falconi (Baffa), compañero y colega en la cabina y fuera de ella desde 2004/05, si mal no recuerdo. En 2007 yo creo un sello digital en el cual Emidio colabora con algunos releases, desde entonces siempre hablamos de que en algún momento habría que hacer algo en el estudio juntos. No era fácil, ya que vivíamos en ciudades distintas. En 2009 él llega a BCN, yo ya estaba en los planes de mudarme aquí también y desde entonces ya sabíamos que en Barcelona seguro se daba esa idea. Fluyó todo paso a paso y estamos superorgullosos de todo lo que se logró (los releases, el sello, viajes, presentaciones, etc.). En 2019, de manera muy orgánica, decidimos darle un parón a ese proyecto para volver a enfocarnos en proyectos personales.

Antes de Portia Casseau estuvo BUDARE, un sello que también forma parte de tu recorrido y de tu experiencia dentro de la escena. ¿Qué aprendiste durante aquella etapa y cómo se relaciona ese proyecto con la creación de Portia Casseau?
BUDARE surgió en gran parte gracias a Subwax y Jimi Disko. Fue todo muy orgánico, era la etapa en la que Emidio y yo estábamos a tope en el estudio, yo le mandaba música a Jimi para Subwax o alguno de los sellos de la distribución. Un buen día me da su feedback, me dice “Me gusta, pero sácalo en tu propio sello”. Yo le dije que yo no tenía ningún sello, “Pues créalo, lo distribuimos y hacemos todo aquí”, y así fue. Inmediatamente trabajé en el concepto y de 2015 a 2020 sacamos 10 lanzamientos. Fue otra experiencia donde aprendí muchísimo. Portia Casseau ya es el resultado de un recorrido de experiencias personales en este entorno desde hace 25 años y es en donde exploro mi visión más personal hacia la pista de baile en conjunto con el homenaje a experiencias, personas y eventos que han marcado el camino.

El vinilo ha sido una constante importante en tu trayectoria, tanto desde tu trabajo como selector como desde tu experiencia al frente de sellos. ¿Qué relación mantienes hoy con el formato y qué crees que sigue aportando a la manera de descubrir y escuchar música?
El vinilo es algo especial, no soy de los que defiende a ciegas sus virtudes y apaga los CDJs de la cabina. El formato digital es una herramienta muy válida también, pero creo que el vinilo sigue siendo la mejor manera de pinchar música hoy por hoy, lo digo desde un punto de vista muy personal y neutral. A pesar de sus contras (que son muchísimos) hoy creo ya que no es un tema de sonido (no es lo que mejor suena), ni mucho menos practicidad (viajar con ellos es toda una misión). Pero entre muchas virtudes, es el único formato que realmente le da valor a la música (y aquí esto ya puede llevarnos a un tema de discusión muy extenso y que me encanta) y para no extendernos esa es una gran razón, valor a la música, es un formato no corruptible (al menos ni de cerca a la facilidad de corrupción que tiene un archivo digital). En el vinilo, la música no es humo ni números o códigos en un sistema virtual, es algo tangible, puedes tocarlo, lo tienes en tus manos y te costó sí o sí tenerlo. Cuando quieran me invitan otro día y hablamos por una eternidad del tema.

Has vivido diferentes momentos de la escena electrónica, desde aquella etapa previa a las redes sociales hasta el contexto actual. ¿Qué diferencias encuentras entre la forma de descubrir, compartir y vivir la música entonces y ahora?
Uy no, aquí sí de verdad se nos puede ir el día, o la vida jajaja. La diferencia, para mí, es del cielo a la tierra, esto ha cambiado demasiado y está muy, pero muy lejos de lo que alguna vez fue. Al menos desde mi experiencia. Quiero aprovechar y decir que creo que los grandes factores de cambio fueron, en orden cronológico: 1- La digitalización del formato y mercado “accesibilidad total”. 2- De medios convencionales a medios virtuales “adiós a los filtros, cualquiera tiene voz”. 3- La hegemonía de las redes sociales y el algoritmo... “Apaguen la luz y cierren la puerta”. Quiero hacer énfasis que no he dicho si estas fases han sido buenas o malas, eso lo dejo al análisis de cada quien, pero creo que son las claves del cambio y del 1 al 3 el grado de cambio se incrementa, la fase 3 ha sido la más trascendental de todas. En fin, se comparte y se vive la música de maneras muy distintas en una rave o warehouse del año 2000, donde casi nadie sabe quiénes son los DJs, todos vienen a escaparse de la realidad y desconectar (punks, hippies, gays, heteros, pijos, obreros, abogados, artistas), todos en armonía gracias a la música y no mucho más. A día de hoy, en un club donde todos ya sabemos cómo funciona (políticas, reglamentos de la A a la Z, costes, sin entrar en muchos detalles), en el que si no te han tapado la cámara del móvil vas a ver a todo el mundo con él grabando el momento para compartirlo en una red virtual regida por un algoritmo. Con esto creo ya basta para ver las diferencias. Pero podríamos seguir por mucho rato con este tema también.

Después de más de dos décadas de trayectoria también llegó una etapa de pausa. ¿Cómo cambió ese periodo tu relación con la música y qué ha significado volver a poner el foco en tu carrera en este momento?
La pausa obligada fue cuando llegó la pandemia. Yo desde el 2000 hasta entonces, todo fin de semana tuviera que pinchar o no, tenía que estar en contacto con la música, los eventos, el club, mis colegas, etc. Desde ese momento fue un stop y coincidió también con el parón del proyecto con Emidio (M&B). Me pude enfocar al 100% en el estudio, hice música nueva con ideas que tenían muchos años merodeando mi cabeza. Mi plan era que cuando regresara a “la normalidad” volver con todo lo nuevo, pero justo ahí mi vida personal también tenía su desarrollo, me llegó la hora de ser padre, y creo que tomé la decisión correcta de seguir un poco alejado de todo al menos durante los primeros años de paternidad, que son muy importantes, bonitos pero también duramente demandantes. Ahora ya poco a poco empiezo de nuevo con la misma pasión de siempre.

Portia Casseau parece reunir muchos elementos de tu recorrido anterior —el territorio, la memoria, el vinilo, la cultura de club y tu experiencia al frente de un sello— pero también plantea una nueva etapa. ¿Qué quieres construir a partir de aquí y qué otras historias o ideas te gustaría explorar a través del sello?
Portia Casseau nace de un juego de palabras donde la idea es tratar de no olvidar cosas que fueron importantes y documentarlo de alguna manera para que quien venga en el futuro pueda recordar de dónde vino todo. A nivel musical voy a tratar de tocar todas las mayores influencias que he tenido en la pista desde mis inicios (primero raver, después DJ), rediseñar estas a mi manera para traerlas de vuelta.

He corregido únicamente cuestiones como tildes, concordancias, mayúsculas, puntuación y errores ortográficos evidentes; no he cambiado el contenido ni la forma de expresarse de Moreon.

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