Entrevistamos a Luigi Tozzi
"Más que escribir música sobre el mar, lo que realmente deseo es compartir esa profunda sensación de calma con quienes la escuchan."
Nos encontramos con Luigi Tozzi, artista italiano con un sólido catálogo que explora los conceptos de atmósfera y profundidad a través de su música envolvente e hipnótica. En esta última década supo crear una visión muy personal del techno, tomando inspiración del ambient pero también de la naturaleza que lo rodea.
Celebrando el lanzamiento de ‘Deep Blue: Volume 4’ en Hpynus Records, y previo a sus presentaciones en Dekmantel (Holanda), Garbicz (Polonia), Nation of Gondwana y Stone Techno Festival (Alemania), hablamos sobre su trabajo en el estudio, escuchar música de un modo intuitivo, sus mejores momentos de gira, sonidos que exploran ideas sobre el agua, y más.
¡Felicitaciones por ‘Deep Blue: Vol. 4’! ¿Qué te impulsó a expandir la idea de una trilogía?
¡Gracias! La idea del Volumen 4 surgió de forma natural a partir de varias inspiraciones. La primera se remonta a 2017, después de un concierto en Londres. De camino al aeropuerto, tuve una larga conversación con Rod Modell (DeepChord), quien me contó lo mucho que había disfrutado transformando uno de sus álbumes de techno en una actuación en directo de ambient, eliminando toda percusión y explorando cómo interactuaban las capas atmosféricas por sí solas. Esa conversación me acompañó durante años.
La segunda inspiración surgió al revisar ‘Deep Blue Vol. 3’: me di cuenta de que muchas de las ideas más emotivas y melódicas del álbum estaban parcialmente ocultas bajo su estructura rítmica. No lo veo como un defecto; sigo pensando que es uno de los elementos que le dan identidad al disco. Pero me entró la curiosidad de saber qué pasaría si esas mismas ideas musicales existieran sin el marco del techno, con más espacio, más dinamismo y total libertad para respirar. En cierto modo, también se convirtió en un ejercicio psicológico. Revisar el material me dio la oportunidad de presentar la esencia emocional de esas composiciones de una forma mucho más directa, en lugar de dejarla relegada al ritmo.
El proceso comenzó trabajando con las pistas individuales del Volumen 3. Eliminé o reduje los elementos de percusión, a menudo bajé el tempo de 120 BPM a 60 BPM y construí arreglos completamente nuevos sobre esas bases. Una vez que tuve ese nuevo esqueleto, empecé a componer texturas ambientales, armonías y melodías adicionales que pudieran potenciar aún más el lado emocional de la música.
Algunas de las versiones suenan ligeras en comparación con las originales, y más profundas.
Creo que ‘ligeras’ (lightweight) es una descripción muy acertada. Era justo lo que estaba buscando. Como mencioné antes, el objetivo era permitir que la esencia emocional de la música existiera sin el peso de la estructura rítmica, dando así más espacio a esas ideas. Una vez que la percusión desapareció, las melodías, armonías y texturas se convirtieron naturalmente en el centro de atención.
Otra parte importante del proceso fue interpretar el material en vivo. El álbum tardó alrededor de dos años y medio en completarse, y durante ese tiempo tuve varias oportunidades de tocar sets de música ambient en directo. Cada presentación se convirtió en una oportunidad para refinar la música, comprender qué era lo que realmente resonaba y, gradualmente, dar forma al álbum hasta su versión final. En muchos sentidos, esas experiencias en vivo se convirtieron en parte del propio proceso de composición.
‘Phantom Deep Blue’ no está presente en ‘Deep Blue: Volume 3’, ¿Cómo surge este tema?
‘Phantom Deep Blue’ tiene un origen diferente al del resto del álbum. En 2022, aproximadamente un año después del lanzamiento de ‘Deep Blue Vol. 3’, Devialet me invitó a componer una pieza para el lanzamiento de su altavoz ‘Phantom Deep Blue’. Me pidieron que creara algo con el espíritu de Deep Blue, y el proyecto me resultó realmente inspirador, sobre todo sabiendo que el altavoz estaba diseñado para ofrecer un rendimiento excepcional en las frecuencias de graves.
Cuando empecé a trabajar en el Volumen 4, me pareció natural retomar esa pieza junto con el material del Vol. 3. En comparación con las otras versiones, conservé más del movimiento rítmico original, aunque todo se ralentizó considerablemente y se eliminó el kick. A partir de ahí, surgieron gradualmente algunas secuencias melódicas nuevas que se convirtieron en el centro emocional del tema. Hoy en día, es una de las piezas a las que más cariño le tengo del álbum.
¡Hypnus lleva 12 años! ¿Qué se necesitó para mantener su identidad y hacerlo crecer?
Doce años es mucho tiempo, y mirando hacia atrás, ha sido un viaje maravilloso. Gran parte del mérito es de Michel, el fundador de Hypnus. Además de dirigir el sello, siempre ha tenido una visión curatorial excepcional y ha desempeñado un papel fundamental ayudando a cada artista a desarrollar su propio sonido. Creo que esa es una de las razones por las que Hypnus ha logrado crecer sin perder nunca su identidad. Como artistas, todos hemos cambiado con los años, pero el sello se ha mantenido notablemente coherente, expandiendo naturalmente su paleta de sonidos.
Un aspecto de esa evolución que me parece particularmente emocionante es el desarrollo de herramientas como Slink. La idea de que los artistas no solo contribuyan con su música, sino que también compartan los instrumentos y los procesos creativos que hay detrás, es algo bastante único. Se aleja de la idea de mantener las técnicas en secreto y, en cambio, fomenta el intercambio de conocimientos dentro de la comunidad.
Y a pesar de todo lo que ha pasado en los últimos doce años, cada vez que nos reunimos todavía se siente como en los inicios. Al fin y al cabo, seguimos siendo simplemente un grupo de melómanos con ideas afines que disfrutamos genuinamente haciendo música juntos, tal como lo hacíamos cuando todo esto comenzó.
¿Cuáles han sido tus mejores momentos de gira en lo que va del año?
Sin duda ha sido un año muy ajetreado, pero también logré un equilibrio muy saludable entre giras y trabajo en el estudio, y gran parte de ello se lo debo a mi agente, Laura. Ella entiende que, para mí, dedicar tiempo a componer es tan importante como actuar en directo. Como solo actúo en vivo, desarrollar música nueva es una parte esencial de mi trabajo, así que encontrar el equilibrio adecuado entre ambas cosas es fundamental. Me ayudó mucho a mantener ese equilibrio, y le estoy muy agradecido.
Si tuviera que elegir un par de momentos destacados, el primero sería sin duda el Hypnus Showcase en Fold, Londres. Se está convirtiendo en una tradición cada marzo, y espero que continúe durante muchos años. Tener a toda la familia Hypnus reunida, con un cartel compuesto casi en su totalidad por actuaciones en directo, en uno de los clubes con mejor sonido en los que he tocado, ante un público londinense tan entendido, hace que cada vez sea una experiencia realmente especial.
Otro concierto inolvidable fue en Industrial Copera, en Granada. Me dieron la oportunidad de tocar en medio de la pista de baile, con el sistema de sonido apuntando hacia mí y el público rodeando todo el escenario. Cambió por completo la experiencia de tocar en directo. En lugar de escuchar a través de monitores separados, oía exactamente lo mismo que el público, al mismo tiempo. Combinado con un sistema de sonido excepcional, fue probablemente la experiencia en directo más inmersiva que he tenido hasta ahora.
¿Y tus experiencias más memorables tocando en directo?
Más allá de los conciertos individuales, de lo que más me enorgullezco es mucho más sencillo: desde hace muchos años, viajo y toco exclusivamente con mi propia música. Fue una decisión muy consciente. Hace unos años decidí dejar de pinchar y dedicarme por completo a las actuaciones en directo; se trataba de encontrar el enfoque que me resultara más honesto como músico.
Más que nada, espero que esto fomente una reflexión más amplia dentro de nuestra escena. A menudo me pregunto cómo sería la música electrónica si más artistas pudieran interpretar su propia música en directo con mayor regularidad. Creo que fortalecería la conexión entre composición e interpretación, y quizás acercaría nuestra escena a la dinámica que observamos naturalmente en otras escenas musicales. También pienso que podría ayudar a abordar algunos de los problemas que nuestra escena ha estado debatiendo durante años, especialmente desde la pandemia. Puede que no sea la solución definitiva, pero creo que sería un punto de partida muy significativo.
¿Qué fue lo más difícil de superar para dedicarte a las artes?
Para mí, la relación con la creatividad y la composición siempre fue completamente natural y orgánica. Sentarme en el estudio nunca ha sido algo que haya tenido que forzar; simplemente forma parte de mi vida diaria. Componer es una necesidad diaria para mí y, en muchos sentidos, también es una práctica terapéutica. Una vez que te embarcas en un camino creativo, lo difícil es aprender a preservar tu propia identidad mientras sigues evolucionando. Cada escena desarrolla naturalmente sus propias expectativas y tendencias, y es importante no perderte en ellas.
Al mismo tiempo, no creo en aislarse completamente del mundo exterior. Creo que es importante escuchar las opiniones y estar abierto a diferentes perspectivas, sin dejar que definan tu trabajo. Encontrar ese equilibrio entre ser fiel a uno mismo y estar abierto al crecimiento es probablemente la mayor lección que aprendí a lo largo de los años.
¿Qué es lo último que has escuchado con atención?
Mientras respondo a estas preguntas, estoy pasando una semana en Salina, una pequeña isla de Sicilia donde tengo una casa. Debo admitir que lo mejor que he escuchado últimamente es el paisaje sonoro submarino de la isla durante mis largas sesiones de buceo libre. Siempre me llena de una profunda sensación de calma y ha sido una de mis mayores fuentes de inspiración durante muchos años.
Hay música que explora la idea del agua desde diferentes perspectivas. ¿Tuviste alguna influencia que te haya inspirado de esta manera?
Sin duda, hay algunas obras que me vienen a la mente. La banda sonora de Le Grand Bleu siempre ha sido una gran fuente de inspiración para mí, y también me encanta Submers de Loscil. Ambas capturan una relación con el agua que va mucho más allá de la simple descripción.
Dicho esto, mi relación con el agua va mucho más allá de la música en sí. Creo que estar bajo el agua, y especialmente la forma en que escuchamos los sonidos bajo la superficie, nos reconecta con algo muy primario. Para mí, evoca vívidamente la experiencia del útero materno, la sensación de protección, la suavidad del sonido y una profunda paz interior. Esa sensación es profundamente terapéutica. Es lo que busco cada vez que practico buceo, y es exactamente la misma que busco al componer la serie Deep Blue. Más que escribir música sobre el mar, lo que realmente deseo es compartir esa profunda sensación de calma con quienes la escuchan.
¿Todavía te resulta fácil escuchar música de forma intuitiva?
Esa es una pregunta muy interesante. Con el techno, debo admitir que se ha vuelto bastante difícil. La mayoría de las veces ya no puedo escucharlo de forma totalmente intuitiva o emocional, porque mi mente empieza a analizarlo inmediatamente. Escucho la estructura, el diseño de sonido, el equilibrio de frecuencias, los arreglos, casi automáticamente. Es una forma de escuchar muy propia de un compositor.
Sin embargo, hay raras excepciones. A veces una pieza es tan hipnótica que evita por completo ese proceso analítico. Un buen ejemplo serían algunos lanzamientos de Korridor. La forma en que trabaja con los polirritmos es tan cautivadora que simplemente dejo de analizar y me entrego a la música. Esos momentos me recuerdan a cómo era escuchar techno antes de convertirme en productor. Afortunadamente, hay muchos otros géneros en los que todavía puedo experimentar la música de una manera mucho más instintiva y emocional.
¿Cuál fue el cambio más importante en tu setup desde el primer Deep Blue?
Creo que dedicamos demasiado tiempo a hablar de setups, herramientas y los medios que usamos, y muy poco a hablar de la música en sí. Si bien esos temas son interesantes, también pueden convertirse en una gran distracción si empezamos a creer que son lo que nos hace crecer como artistas.
Para mí, la clave ha sido entrenar mi oído. Con los años, he desarrollado una comprensión mucho más clara de dónde quiero poner énfasis en el espectro de frecuencias, dónde decido deliberadamente atenuar ciertos elementos y cómo esas decisiones dan forma a una identidad sonora que refleja genuinamente mi gusto. Ese tipo de identidad surge de años de práctica diaria, curiosidad y obsesión.
¿Qué es lo más importante que has aprendido desde tus primeras presentaciones en vivo?
Llevo actuando en vivo desde 2017, así que ya han pasado casi 10 años. Como en todo, la práctica fue mi mayor maestra. Cada concierto me ha enseñado algo sobre lo que realmente importa en una presentación en vivo. Mi objetivo nunca fue construir la configuración más compleja posible. De hecho, poco a poco me he dado cuenta de que demasiada complejidad puede ser una limitación. Si estás constantemente pensando en cómo funciona el sistema, es mucho más difícil soltarte, reaccionar con naturalidad y realmente poder tocar.
Lo que he estado intentando construir es un sistema que me dé la mayor libertad creativa posible, sin dejar de ser intuitivo. La única manera que encontré para lograrlo es produciendo una enorme cantidad de música. Desde 2017 recopilo casi todo lo que creo, y hoy mi set en vivo se nutre de una biblioteca de aproximadamente dos mil pistas, organizadas en catorce canales. Eso me da una enorme flexibilidad sin perder la coherencia del lenguaje musical. El proyecto sigue en constante evolución. Siempre busco maneras de expandirlo o descubrir nuevas posibilidades. Creo que eso es esencial cuando uno actúa con regularidad. Mantener el espectáculo en vivo en constante movimiento no solo mantiene al público atento, sino que también me inspira.
¿Tuviste alguna actuación donde el público no debería estar en el sentido convencional?
Sí, absolutamente. Una de las actuaciones más inspiradoras que di este año fue en Ámsterdam para una organización llamada Zero BPM. Organizan eventos de música ambient de larga duración dentro de una iglesia, centrados en la meditación guiada. Durante las actuaciones, el público no está allí para ver al artista en el sentido convencional. En cambio, todos están completamente concentrados en la meditación y en el sonido mismo. No se habla, no se come ni se bebe, solo se sumergen por completo en la experiencia.
Algo que aprecié particularmente fue que no me ubicaron en el centro de la sala. El foco visual no estaba en el artista, sino en la música. Creo que es una idea muy poderosa. Hoy en día, a menudo se nos anima a mirar a los artistas, mientras que yo prefiero crear situaciones donde la gente simplemente escuche. Para mí, poner la música en el centro en lugar del artista es algo que nuestra escena debería explorar mucho más.
