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Entrevistamos a Ellen Allien

"Las tendencias siempre terminan. Lo importante es crear tu propio mundo."

  • Borja Comino
  • 21 August 2026
Entrevistamos a Ellen Allien

'New Life (BPitch) no es un álbum al uso. Ellen Allien lo ha ideado como un proyecto abierto que va a ir evolucionando, ya que la idea es seguir incorporando nueva música a lo largo de los próximos años. Pero, más allá del formato, el disco también plantea una reflexión sobre el liderazgo, las jerarquías y la posibilidad de construir otras formas de trabajar y convivir. El abanico sonoro transita el minimal, el darkwave y la euforia hipnótica, el deseo de usar la pista de baile como un espacio para conectar personas, construir comunidad y encontrar algo de luz entre tanta oscuridad.

Hablamos con la eterna ‘Berlinettesobre el origen del proyecto, la evolución del techno, el presente de la cultura de club, su vínculo con España y el papel que sigue desempeñando el label BPitch más de dos décadas después de su nacimiento.

El álbum parece mucho más que una colección de temas. De hecho lo has descrito como la idea de construir una vida sin líderes ni jerarquías. ¿Por qué querías expresar este mensaje ahora?

'New Life' se produjo entre Berlín y España. Empecé a escribir las vocals en Berlín, lo grabé todo allí y, diez meses después, me fui al estudio en España. Durante ese tiempo hice un tema llamado 'No Body Needs Any Leader', y fue entonces cuando me vino esa frase.

Estaba caminando por la playa en España y pensé: ¿por qué tenemos líderes? Los líderes solo montan líos. Los líderes controlan a la gente. Yo trabajo en equipo. Ahora mismo, la mayoría de la gente trabaja en equipo; en realidad, prácticamente todo el mundo. Los equipos colaboran para crear inventos y desarrollar la ciencia. No es el líder, es el equipo. En equipo somos increíbles. Con el liderazgo acabamos creando problemas. Por eso hice este tema y llamé al álbum 'New Life', porque, sin líderes, podría empezar una nueva vida para todo el mundo. Ese es mi mayor deseo para nuestro planeta. Es un deseo, pero también es algo realista, porque ya trabajamos así. Si nos centráramos más en ello, seríamos mejores personas.

Este álbum es un proyecto abierto. Voy a añadir remezclas y temas nuevos. Quiero que siga abierto para romper con las normas sobre cómo se supone que tengo que publicar música. Es un proyecto abierto y en marcha. Se llama 'New Life'.

¿Cómo proteges tu criterio artístico en una escena que cambia cada semana?

Pincho y busco música todas las semanas, así que veo perfectamente lo que está ocurriendo. Pero muchas veces vuelvo a mis memorias USB, a mis discos duros, a grabaciones antiguas o a mi colección de discos. Vuelvo a música que quizá nunca llegué a publicar, escucho demos y añado cosas a mis sesiones.

No se trata solo de comprar temas nuevos que estén de actualidad. Vuelvo al pasado, al presente y al material inédito. Hago edits de mis grupos favoritos y los pincho. Así creo mi propio mundo sin tener que seguir las tendencias. ¿Qué es una tendencia? Todas las tendencias se terminan. Muchas las crean los medios, aunque, por supuesto, también existe una evolución musical provocada por un grupo de productores o artistas que hacen música increíble, que funciona muy bien en los clubes y que acaba generando una tendencia. Ese es el trabajo de los DJs.

Pero, para mí, independientemente de que en mis sesiones haya temas actuales o antiguos, se trata de crear el sonido de Ellen Allien y mi propio mundo. Necesito alejarme de la imagen que proyectan las redes sociales o los periodistas, aislarme y volver a conectar conmigo misma. Necesito crear algo que sienta de verdad y donde pueda desarrollar mi creatividad. Ese es el motor más importante de mi trabajo artístico.

Pinchar es un arte. Es una forma de explorar sin una lista de temas cerrada. La noche, la mañana, el club... es una creación de lo desconocido. Es todo un mundo. Es crear un mundo nuevo, una vida nueva.

Has descrito el techno de principios de los noventa como una forma de libertad e incluso de resistencia. ¿Crees que la cultura de club sigue teniendo ese poder actualmente o se ha convertido en algo completamente distinto?

La cultura de club es el lugar donde conoces gente y donde te pierdes. Sirve para relajarte y te abre la mente y el alma. Es un espacio muy importante, donde puedes formar parte de una comunidad. Comunidades que se ayudan entre ellas.

En Berlín es un espacio libre porque también sigue siendo underground. Evidentemente, existe una parte comercial en todo el mundo, donde la gente activa y calcula hasta el último centímetro de un festival o de un club, la venta de entradas y absolutamente todo, con el objetivo de ganar dinero. Pero también hay muchísimos lugares donde lo importante es la comunidad: festivales pequeños, clubes preciosos... Sigue siendo un punto de encuentro muy potente, un lugar y un espacio donde sentirte libre y escapar de tu vida diaria.

Es un lugar muy importante. Muy, muy importante.

Berlín ha cambiado muchísimo desde los años en los que la ciudad marcó el inicio de tu carrera. ¿Qué echas más de menos de aquella época y qué crees que tiene la generación actual que no tuvo la tuya?

Berlín no nos dio forma a nosotros; nosotros dimos forma a Berlín. La gente creativa dio forma a Berlín. El underground cambió Berlín.

La gente se mudó allí y creó espacios. Ocupó lugares vacíos donde no había nada y los convirtió en salas, bares, galerías, lugares donde los artistas podían producir y donde se podía poner música. Cogieron habitaciones vacías y construyeron algo bonito, espacios donde podíamos poner nuestra música y soñar. Somos nosotros, los seres humanos, quienes damos forma al mundo. Y, por supuesto, también la naturaleza, los animales y cada forma de vida que existe en este planeta. Después llegan los líderes y lo deshacen.

Nací en Berlín. Empecé a pinchar en Berlín, comencé a actuar por los alrededores de la ciudad y después empecé a recorrer el mundo. Ahora me considero una persona muy abierta. Entiendo la política, diferentes formas de vivir y distintos movimientos políticos e históricos de todo el mundo. Diría que soy una persona del mundo y también una persona europea.

No echo nada de menos en Berlín. Solo el mar, y por eso paso el invierno en España. Me quedo cerca del océano porque allí siento que mi alma es más libre. Pero Berlín es la ciudad que amo. Allí puedo vivir de forma independiente. Tengo mis plataformas, el sello y un equipo increíble.

En Berlín me siento independiente como artista. Con We Are Not Alone puedo programar la música que me gusta y crear noches preciosas con DJs increíbles en RSO: tres pistas y treinta horas de fiesta. Es increíble. Berlín tiene una escena underground muy fuerte y siempre descubro sitios nuevos. Hace poco descubrí uno llamado Supermolly. Es un sitio punk donde actuó Alex Wilcox. Hay muchísimos espacios y eventos y la rueda nunca se detiene. Es cierto que todo se está volviendo más comercial, pero siempre se pueden encontrar lugares desconocidos y creativos.

Para mí es importante implicarme en la ciudad. Preocuparme por mi barrio, firmar peticiones o participar en manifestaciones cuando puedo. Es la ciudad que amo, me parece preciosa y quiero que siga siéndolo.


La pista de baile ha sido muchas veces tu laboratorio de experimentación. Después de miles de sesiones, ¿qué continúa sorprendiéndote cuando pinchas en un club? ¿El público todavía puede cambiar por completo tus expectativas?

Sí. Todas las experiencias se quedan dentro de mí. Tengo muchos recuerdos repentinos cuando pongo un sonido o un tema concreto que acabo de hacer en el estudio y quiero probarlo.

También pongo demos de otros artistas y a veces me sorprenden o me decepcionan. Lo mismo ocurre con mis propios temas, y entonces vuelvo al estudio para mejorarlos. También mezclo temas o géneros que nunca había combinado. Por eso, cada sesión sigue siendo un experimento.

La energía del club, la gente, los distintos equipos de sonido, las luces, las personas que bailan delante de mí, el ambiente de la sala... Todo eso es energía y siempre es diferente. Siempre es un reto llegar a ese punto en el que la música toma el control y todo gira alrededor de ese momento. Cuando un sonido nuevo llega a tus oídos y a tu cuerpo y provoca algo en ti... Cada una de esas veces supone una experiencia distinta.

Por eso sigo aquí. Por eso hago esto. Cada vez que pincho, incluso en casa con amigos o sola, mezclando temas simplemente por diversión, paso inmediatamente a otro mundo: el mundo de la música. Me abre la mente y el alma y me siento muy inspirada. Además, después de la fiesta, la producción de dopamina te ayuda a tener un día mejor al día siguiente. Mueves el cuerpo, los pies, los músculos, la piel. Ves a gente sonriendo, hablando, haciendo nuevos amigos y abrazando a personas que no conoce porque la música es increíble. Es algo muy bonito.

Producir discos siempre ha sido tan importante en tu carrera como pinchar. ¿Crees que crear música propia es imprescindible para desarrollar una identidad artística auténtica o alguien puede convertirse en un artista completo dedicándose exclusivamente a pinchar?

Hay DJs increíbles que no producen y productores que son mucho mejores produciendo que pinchando. No existe ninguna fórmula. Siempre depende de cada persona. Para mí, como Ellen Allien, era importante trabajar con gente, crear una plataforma y colaborar con personas más jóvenes, más mayores y procedentes de contextos distintos. Hacer algo juntos. Eso me motiva muchísimo. Hablar de tracks, conocer gente y ver crecer a los artistas. Me gusta mucho celebrar el trabajo de otras personas. También me encanta la combinación de dirigir un sello, organizar eventos en clubes y tiendas de discos, salir los fines de semana a pinchar y producir cuando tengo tiempo.

Cuando produzco, me exploro a mí misma. Cuando pincho, juego con la gente, con la sala y con las luces. Cuando estoy en el estudio, juego con sintetizadores, que ofrecen muchísimas posibilidades, especialmente cuando tienes muchos. Es como un parque de juegos lleno de pequeños juguetes que puedes ir combinando. Es muy divertido.

Por pinchar no te vas a convertir necesariamente en mejor productor, y por producir tampoco vas a ser necesariamente mejor DJ. Pero creo que ayuda conocer todas estas facetas y explorarlas, porque es bueno ser independiente y saber hacer un poco de todo.

España se ha convertido en tu segundo hogar y pasas aquí varios meses al año. ¿Qué hace que sigas volviendo? ¿Vivir aquí ha influido en tu forma de crear o de entender la música electrónica?

En España aprendí a hacer sesiones muy intensas porque la gente es muy expresiva. Gritan y te piden más, así que empecé a pinchar de una forma muy groovy y muy loca, y les encantaba. Yo estaba en plan “¿Aun más locura?”. Y cuanto más loca se volvía la sesión, más se encendía la gente. Hay una muy buena comunidad… Amigos que salen juntos, van de fiesta juntos y lo viven mucho desde el corazón y el alma.

Mi hermana vive en Ibiza y mi sobrino nació allí. Ahora volvemos a vivir juntas en España, así que también existe una conexión familiar. Cuando empecé a pinchar en Ibiza descubrí un club increíble… Circoloco,. Donde actué muchas veces y, además, me convertí en residente. De hecho, transformé la sala principal en una sala de techno. Yo he visto cómo la pista principal pasaba de tener diez personas a estar completamente llena. Toda una pista de techno. Aunque ahora ha vuelto a cambiar.

Me encanta España. Me encanta el mar, la cultura, la naturaleza, la música y la paella. Y me gusta mucho la gente española porque, cuando te lleva en el corazón y no estropeas la relación, es muy leal. Permanece contigo para siempre. No se mueve por tendencias, sino por amistad.

BPitch Control nunca ha parecido un sello más. Mirando atrás, ¿de qué te sientes más orgullosa? ¿Qué papel siguen teniendo los sellos independientes en la escena electrónica actual?

Ahora el sello se llama BPitch. Quitamos la palabra Control hace unos años por las connotaciones que tiene el término “control”, aunque originalmente nos referíamos al control de pitch de un tocadiscos.

Por supuesto que estoy orgullosa. Estoy orgullosa de todos los artistas que han publicado música tan increíble. Es como un equipo creativo. Es una plataforma artística y muchísimas personas maravillosas forman parte de ella. Es increíble. Doy las gracias a todos los artistas, DJs y miembros del equipo que han trabajado en BPitch, además de a las distribuidoras y a las tiendas de discos que han vendido nuestra música. Incluso ahora, después de tantos años, sigue teniendo un impacto enorme para mí, para todos nosotros y también para los DJs o artistas que acaban de llegar al sello. Hoy siguen sintiéndose orgullosos de formar parte de él. Es una plataforma que cambió Berlín y que ofrece un espacio para la creatividad y el arte.

Cuando pienso en BPitch y en lo que significa para mí después de todos estos años, lo veo como una historia de vida muy emotiva. El hecho de estar conectada a tantas otras personas y formar parte de todo esto. Ha supuesto muchísimo trabajo y muchísima gente colaborando en algo, creyendo en la independencia, en el underground, en uno mismo y en el espíritu DIY. Levantarte y hacer aquello que amas. Hay mucha alma y mucho corazón.

Más allá de la música, tu trabajo siempre ha estado muy vinculado a la imagen, la moda y la identidad artística. ¿Qué importancia tiene construir un universo creativo sólido en la escena electrónica actual?

El techno es una forma de vida. Ser artista y DJ es una forma de vida. Llevar ropa cómoda, hacer merchandising para tus seguidores, pegatinas o cualquier otra cosa... Es algo bonito.

En casa tengo una caja de recuerdos donde guardo mis camisetas favoritas de grupos y artistas. A veces me las pongo tanto con vaqueros como con pantalones cortos. Me encantan porque me hacen sentir parte de algo y me hacen sentir como en casa. Es nuestro mundo, el mundo de la música. Nuestro mundo musical incluye ideas, enfoques y estilos de vida diferentes. La forma en la que nos vestimos o nos expresamos a través de nuestra imagen transmite un mensaje.

Creo que es importante no esconder las cosas que realmente le gustan a uno. Y, como producimos muchísima basura, tenemos que prestar atención a lo que compramos y consumimos.

Para mí es una forma de vida. Lo que como, lo que hago... De alguna manera, todo está relacionado con mi mundo musical.

¿Tienes la sensación de que hay algo que todavía no has explorado? Digo creativamente. ¿Qué te haría sentir que estás empezando otra 'nueva vida'?

Una nueva vida sería un mundo sin líderes. Sin liderazgo. En nuestra escena independiente ya trabajamos sin líderes, como miembros de un equipo, y funciona muy bien. Es un trabajo muy gratificante, pero también muy duro. A veces llegamos un poco al límite. Pero lo hacemos porque formamos parte de una comunidad, creemos en ella y somos independientes.

Mi álbum 'New Life' es un proyecto abierto. Voy a ir sumándole más música durante los próximos años. Eso también supone una nueva vida porque, normalmente, un álbum se cierra, pero este no se va a cerrar.

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