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Entrevistamos a Efdemin

El residente histórico de Berghain reflexiona sobre la magia irrepetible de la pista de baile, su nuevo EP para Dekmantel y la necesidad de derribar las fronteras del techno

  • Guillermo Cimadevilla
  • 7 July 2026
Entrevistamos a Efdemin

El alemán Phillip Sollmann, mejor conocido como Efdemin, es un respiro de aire fresco en una escena a veces muy rígida en sus definiciones. Con una extensa trayectoria detrás de las bandejas y una residencia de más de una década en Berghain, se retroalimenta de un trabajo consistente en el estudio, ya sea dedicado a la pista de baile o con incursiones sonoras experimentales. Mezclando influencias esenciales del house y el techno con un oído exquisito y una marca registrada a la hora de producir con texturas hipnóticas y elementos microtonales, su música es como un faro en este inmenso océano de sonido. Tuvimos un encuentro para charlar sobre Mirror Phase, su nuevo trabajo para la UFO Series de Dekmantel con salida en julio, la magia detrás de sus sesiones más memorables, lo que significó haber visto a Richie Hawtin tocando en un sótano okupado a fines de los noventa, su visión de techno foucaltiano y lo que le dijo Ricardo Villalobos sobre la esencia de la fiesta, entre otras cosas.

¿Recuerdas algún club que te haya llamado la atención inesperadamente?

A lo largo de los años tuve experiencias muy memorables, tanto buenas como malas. En cuanto a viajes, creo que cualquiera que lo haga con frecuencia experimenta un montón de cosas raras. Por otro lado, hay muchos clubes pequeños por todo el mundo donde vives algo que no te esperabas. Quizá viajas a algún sitio y piensas: "Oh, es un lugar pequeño y puede que no haya nadie". Pero luego acabas en un pueblito en las montañas de Japón, con solo 50 personas, pero es tan intenso, tan increíble y tan acogedor que nunca lo olvidas. Algunas de esas experiencias también están relacionadas con las sesiones, ¡y de algunas noches todavía puedo recordar lo que pinché! Es muy curioso, en otras fiestas grandes no tengo ni idea de lo que puse, pero hay lugares donde sí lo recuerdo porque fue muy intenso.

Eso es algo muy especial.

¡Absolutamente! Se trata de los diferentes estados mentales en los que puedes estar mientras haces este trabajo. Puedes simplemente ofrecer algo que funcione, digamos, que tal vez, no sé... lo que la gente espera, algo que funciona y cumple con la fórmula. Pero también puedes tener una sesión especial porque no se ajusta a un marco establecido. Es como crear una fórmula en su propio mundo, durante un tiempo determinado.. es como un túnel del tiempo, o algo así. Cuando eso sucede, que no es muy a menudo porque también está condicionado por cosas que escapan a tu control: el sonido, el club, la situación política, las drogas que consume la gente... ¡no puedes controlar eso! Pero una vez que sucede, la belleza de todo esto es abrumadora, y ahora entiendo a qué se refería Ricardo Villalobos cuando decía: “No soy yo quien hace esto, es algo que hacemos juntos; este proceso solo se puede lograr con la participación de todos en este momento”. Al principio pensaba: “¿De qué habla? ¡Qué raro!”. ¡Pero ahora lo entiendo! Incluso la gente del bar, la de la entrada, todos están muy involucrados. Hace poco toqué en Vancouver y tuve una de esas noches intensas y cálidas, porque todos los que participamos nos preocupamos por lo que hacíamos juntos, y eso es precioso. Claro que también están los grandes festivales, que no pueden ser así, ¡pero también son geniales! Es una experiencia muy diferente, ¡pero es el mismo trabajo! (risas)

Eres conocido por este tipo de experiencias, pero ¿qué tal una sesión corta en un festival?

Siempre intento sacar el máximo provecho de cada situación. Creo que, al fin y al cabo, de eso se trata ser DJ. Sales con una selección determinada; si pinchas vinilos, es muy limitada, y si pinchas en digital, tienes una selección ilimitada. También puedes tener tu lista de reproducción ordenada a tu gusto, etc. Pero luego subes al escenario.. por ejemplo, en Dekmantel el año pasado, y te das cuenta: “Vale, pincho después de Donato (Scaramuzi), y el ambiente es increíble, ¡lo están petando con su directo!”. Era Voices From The Lake, fue tan bueno que nadie se lo podía creer. ¡Y fue muy difícil tomar el relevo en un momento tan perfecto! Solo puse un tema que tenía planeado, el primero. A partir de ahí me salí de la fórmula y lo di todo. Fue una de las mejores sesiones, la respuesta del público fue increíble, ¡pero no fue para nada lo que había planeado! Tomó rumbos completamente diferentes, incluso puse un tema de Deetron al final; simplemente pensé: “Vamos a pasarlo genial, no le des más vueltas”.

Creo que esto se aprende con los años y la confianza en uno mismo, pero también debo decir que ser DJ implica fracasos y momentos de total insatisfacción porque las cosas no salieron bien. Eso también forma parte de esto, ¿sabes? A veces, simplemente, no funciona. Y creo que es bueno saberlo, ahora que vivimos en un mundo donde todo es positivo, donde todo es ‘genial’. Aun así, hay momentos en los que hay que reconocer que no fue lo mejor, que quizás no fue... satisfactorio. Está bien si te esfuerzas. A veces estás demasiado cansado, o distraído, o el sonido es realmente terrible, o algo falla en la CDJ, y la gente te mira fijo, simplemente sucede.

Cuéntanos un poco sobre Mirror Phase, tu nuevo trabajo para Dekmantel.

Es un EP de 4 temas, todos para la pista de baile, por supuesto al estilo de Efdemin, y a la vez un poco diferente. Comparados con el último álbum están bastante enfocados al club, en su mayoría rápidos y minimalistas, pero con muchas referencias a material antiguo. Una dirección es, digamos, la del techno experimental de Chicago, como DJ Slip y otros, al estilo de Minneapolis. Y la otra es Detroit. Estas son las dos influencias principales y todo surgió mientras improvisaba con máquinas, algo que no hago todos los días, pero cuando lo hago, me meto en un sector del estudio, veo qué me parece interesante y luego lo grabo.

Los tracks se basan en improvisaciones en vivo en el estudio, y solo los estoy arreglando un poco. Todo se hizo bastante rápido. Y hay una referencia importante para mí: algo del X-Mix de Kevin Saunderson. Es un clásico, pero aún lo sigo tocando a veces como introducción en mis sets, porque para mí fue una influencia muy importante. Así que, en un momento usé una mezcla vocal durante esta introducción en uno de los temas, y luego pensé '¡nunca podremos lanzar esto, no podremos obtener la autorización!'. Dekmantel simplemente contactó a Kevin y él les respondió “está bien, puedes usarlo, gracias” (risas). Ahora está ahí, y es prácticamente un guiño al origen de todo esto, estoy muy contento de ver un cierto resurgimiento de Detroit en este momento, todos los jóvenes buscando cosas de Underground Resistance por ejemplo, porque en un momento sentí que esta música estaba a punto de desconectarse un poco de los orígenes. Esto es algo que siempre me ha interesado, pensar en el techno como algo muy... en el sentido foucaultiano, como algo que es todo relacional.

¡Elástico!

Es como algo elástico donde puedes viajar a través del tiempo, el estilo y las referencias, establecer conexiones y encontrar... ya sabes, hay todos estos reciclajes ahí. Hay trabajos haciendo referencia a este panorama de oscilación transatlántica entre Europa y Estados Unidos, entre Kraftwerk, Detroit e Inglaterra... esto es algo que siempre me ha fascinado, y en un momento sentí que los jóvenes no saben mucho sobre esto. Ahora veo mucho un resurgimiento, me encanta. Este EP intenta mostrar respeto a eso, que es algo que siempre he intentado hacer.

¿La escucha es mejor de forma colectiva?

Creo que es el problema clásico que surge cuando la gente habla de ‘grabar una actuación en directo’ y todos los que estuvieron allí saben que fue increíble, pero la escuchas y no está ahí, ¡no se ha capturado! “¡No es la grabación correcta!”, pero simplemente no se ha capturado. Me ha pasado muchas veces. Por eso intento no publicar muchos dj sets, algo que todo el mundo quiere hacer: grabar y publicar. No creo que tenga sentido. A veces pincho un tema que no quiero que se asocie demasiado con mi perfil, pero en ese momento tiene todo el sentido del mundo ponerlo. Pero si lo pinchas, lo grabas y lo publicas, la gente puede percibirlo de otra manera.

¿Sueles grabarte en vivo?

No, también borro el historial. Solo quiero estar presente en el momento, soy de la vieja escuela. Hace poco volví a pinchar con vinilo porque es muy diferente. No me entusiasma tanto la tecnología del vinilo en sí, que suene mejor o lo que sea, lo que me gusta es que es imposible rastrearlo. Simplemente sucede en este preciso instante y desaparece. Y esto es algo que me encanta de ser DJ. Creo que con las redes sociales y el entorno algorítmico en el que vivimos es peligroso exponer demasiado lo que haces. Por eso siempre estuve en contra de esas plataformas que quieren publicar tus listas de reproducción y demás. Se trata de dejarse llevar, de perderse en el sonido y no pensar "de quién es este track". Se trata de perder el control, ése es el objetivo final de todo esto.

De la música de club a la experimental. ¿Es una evolución natural?

Creo que una de las plataformas más influyentes para mí en aquella época fue Mille Plateaux, una discográfica de Frankfurt. También Force Inc., Force Tracks, una plataforma postestructuralista basada en la teoría que reunía techno, música experimental, exposiciones, debates.. Era todo un conjunto. Esto fue a mediados de los noventa, en Alemania Occidental, y me sumergí por completo en ello. No había fronteras. Achim Szepanski, que falleció hace dos años, era la figura que lo unía todo, y me entusiasmaba muchísimo. Hasta el día de hoy, mi visión de casi todo es muy amplia, y trato de abarcar diferentes cosas al mismo tiempo, de alguna manera, y de desafiar los esquemas establecidos. ¡Pero cuando pincho soy muy estricto! “¡Esto es una fiesta techno, pincho techno!”. Depende del lugar... No, no es cierto, a veces intento que todo se desmorone y luego lo reconstruyo.

En cuanto a mi enfoque musical, ahora mismo, cuando vuelva a mi estudio, practicaré el violonchelo y luego trabajaré en un tema que tengo que entregar esta noche. Para mí es lo mismo: hago música, también trabajo con mi compañero Konrad Sprenger en órganos modulares. Es algo muy diferente, pero a la vez es lo mismo. Simplemente me dirijo a un espacio con sonido y veo cómo se puede experimentar. Soy bastante, digamos, amplio, es difícil de traducir. Me dí cuenta que si publico algo sobre esta faceta no recibo muchas reacciones de la escena techno; me preguntan "¿qué es esto?", ¡y no me importa!

¡Probablemente primero les haga falta un poco más de clubbing!

Siempre fui muy escéptico con el techno, las raves y todo eso. Recuerdo un momento muy importante, creo que fue cuando Richie Hawtin lanzó 'Decks, Efx & 909' en los noventa. Fui a verlo a un teatro de ópera okupado en Hamburgo, que conocía bien por mi activismo político de la época. Había una fiesta techno en el sótano, y Richie Hawtin estaba pinchando en una sala completamente a oscuras; no se le veía, lo cual era genial. No había escenario, solo linternas y mucho humo. Estaba en un rincón escuchando, completamente absorto, y entonces me di cuenta de que era un concepto fascinante. Creo que esa noche me cambió la perspectiva. También era la época en la que se podía disfrutar de sesiones experimentales en directo en la sala de al lado. Todo estaba conectado. Quizá haya una banda tocando en otro piso o algo así, ¡ya sabes a lo que me refiero! Creo que antes no era tan sencillo, pero ahora que se ha convertido en un negocio, todo está más estructurado, hay menos espacio para la experimentación. Pero al mismo tiempo veo colectivos jóvenes totalmente ajenos a esta escena techno comercial que hacen cosas geniales, y lo entienden perfectamente.

¿Crees que la paleta sonora podría ser una forma de arte en sí misma?

Al final, todo es un solo lenguaje: el sonido, las decisiones que tomas, qué eliges como material para tu trabajo, cómo lo organizas en el tiempo; eso es la composición. Me atraen mucho ciertos sonidos. Hay una persona, por ejemplo, a la que adoro, a la que conozco bastante bien y con la que tengo el placer de trabajar: Will Guthrie. Creo que su vocabulario, su habilidad para trabajar con percusión (a veces dos o tres elementos, redoblante y un platillo), puede tocar durante horas y te quedas alucinado. Es textura, ritmo y sonido, todo en uno. No puede separarlo. ¡También puedes tener los mejores sonidos y hacer música horrible con ellos! (risas)

Conocí a Will Guthrie gracias a Oren Ambarchi, con quien también trabajaste en Panama/Suez.

Eso fue gracias a nuestro amigo Konrad Sprenger, después de que Oren hiciera Hubris, donde Konrad participó. Oren vino al estudio y grabó algunos sonidos de cuerdas; había construido una guitarra increíble controlada por computadora. Tenían esas grabaciones, las escuché y pensé: “Ya me imagino cómo arreglar esto, ¿quieren que lo intente?”. Dijeron que sí porque estaban en un atasco con la idea, así que la tomé y estuve experimentando con ella durante medio año. En mi estudio, de viaje, en hoteles. Fue más trabajo del que había imaginado, pero en un momento me di cuenta del camino a seguir. Añadí algunas cosas, algo de bajo, algo de ritmo. Se la dimos al sello discográfico que aún se estaba formando (A-TON, sublabel de Ostgut Ton). Así fue como salió, también hicimos algunos conciertos juntos, como el Primavera Sound en España. Tuvimos algunos shows realmente geniales. A veces toco con Oren en sus piezas, es increíble.

¿Cómo ves la recepción de este tipo de música hoy en día?

Bueno, depende. Hay diferentes cosas, y están bastante aisladas. Mi escena.. no es como en los viejos tiempos con Mille Plateaux; en aquel entonces siempre tocábamos en un club donde otro DJ pinchaba o algo así. Berghain nos contrató tres veces para esto, tocamos en la gran fiesta de Nochevieja en la pista de música ambient, en directo durante dos horas, ¡fue increíble! Pero nadie más lo hizo. Son escenas un poco desconectadas, lo cual está bien, pero creo que la mayoría de las cosas hoy en día están atomizadas. Cada uno está en su propia burbuja, mi idea es unirlas. Es muy difícil, hay que invertir muchísima energía para cruzar estas fronteras. Pero está bien. Sigo intentándolo, tengo otros proyectos que saldrán pronto, y es el mismo enfoque. Hace poco empecé a trabajar con GiGi FM, está en la misma agencia que yo y es muy divertida, tiene las mismas ideas y es muy abierta mentalmente. Toca en una banda de post-rock, luego produjo un EP de drum and bass, y después un tema techno conmigo. ¡Quizá lo bueno esté volviendo! Todas estas identidades tan estereotipadas no tienen sentido.

¿Algún recuerdo memorable de España?

La mejor fiesta que organicé fue en 1999 en Barcelona, en la playa de la Barceloneta, que entonces era totalmente diferente. Alquilamos un tocadiscos y dos altavoces, unos amigos pusieron música y todo el mundo vino. Vinieron todos los DJs de Sonar, solo teníamos un tocadiscos, un par de discos de Theo Parrish, ¡poníamos un disco de Theo, y luego otro! Fue una experiencia increíble.

¿Qué crees que fue lo más difícil de superar para dedicarte a las artes?

Nunca me arrepentí de haber elegido este camino. Una vez fue difícil, cuando llegó la pandemia, no estaba seguro de qué iba a pasar y me di cuenta de que no tenía ingresos, ni idea de cuándo volvería todo, no tenía estabilidad, etc. Estoy bastante contento con lo que he establecido como campo de trabajo en el que puedo desenvolverme. Claro que al mismo tiempo hay desventajas, muchas preguntas, a veces estás agotado; ya no soy tan joven, a veces puede ser muy cuestionable: “¿Por qué toco a las 5 de la mañana?”. Pero luego vas al club o al festival y es increíble porque es el mejor horario, tienes el honor de cerrar la noche haciendo lo que haces. Y entonces no pido que me dejen las dos horas si me dicen que puedo tocar más, ¡simplemente termino tocando más!

Estoy bastante contento con lo que hago. Lo único que lamento es no haber usado protección auditiva en aquel entonces. Se nota, después de 25 años de exposición a un volumen alto, que daña la audición. Se lo recomiendo a todo el mundo: ¡protéjanse los oídos! La audición no se recupera. Hoy en día, jamás iría a un lugar así sin protección. ¡Antes me encantaba escuchar música a todo volumen! Oír es algo maravilloso; la profundidad del oído es asombrosa.

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