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Entrevistamos a Diego Rodríguez-Toquero y Javier Bergaz de Zamna

El Global Partnership Director y el Global Business Development de Zamna nos desvelan las claves de la expansión global del festival, su visión de marca y su apuesta por Madrid.

  • Marian Ariss
  • 21 September 2026
Entrevistamos a Diego Rodríguez-Toquero y Javier Bergaz de Zamna

Lo que comenzó como un refugio místico y musical en la jungla de Tulum se ha transformado en un fenómeno global capaz de movilizar a miles de clubbers en los rincones más icónicos del planeta. Con cerca de 100 eventos al año en destinos que van desde las pirámides de Egipto hasta el Mar Rojo, Zamna ha demostrado que su propuesta va mucho más allá de la música: se trata de crear experiencias inmersivas y conectar culturas. Coincidiendo con su desembarco en Madrid, conversamos con Diego Rodríguez-Toquero (Global Partnership Director) y Javier Bergaz (Global Business Development).

Hablamos sobre el reto de adaptar la esencia mexicana a grandes metrópolis, la filosofía detrás de sus alianzas estratégicas y las claves de un modelo de expansión internacional que continúa conquistando la escena electrónica global.

¿Qué es Zamna hoy y qué creen que lo diferencia dentro del circuito internacional de música electrónica?

Bueno, principalmente nos diferenciamos en que nosotros no nos dedicamos a vender tickets, nosotros creamos experiencias. Y realmente cuidamos cada detalle, cada detalle de todo. Desde la decoración, la luz, los escenarios, la puesta en escena... y siempre estamos innovando. Tenemos cuidado de todo nuestro público, desde que entra al evento hasta que sale. Y nos enfocamos mucho en eso, ¿no?, en cuidar realmente a nuestro público.

Otra de las cosas que nos hace diferentes a otras marcas de festivales es que nosotros siempre estamos buscando las mejores localizaciones, buscando destinos nuevos, países, conectando con culturas... Y eso es algo que cuesta mucho llegar a poder cerrar un festival en un país donde al principio pues no tienes muchos contactos y demás, pero eso nos hace únicos. Nosotros hemos hecho eventos en prácticamente todo el mundo. Hacemos alrededor de 100 eventos al año por distintos países: arrancamos desde la jungla, pasamos por las pirámides de Egipto, luego vamos al Mar Rojo, de ahí nos vamos a Atenas... Al final son destinos únicos que al final lo que haces es juntar culturas e impregnar de la esencia de Zamna por todo el mundo.

Zamna nació muy ligado a Tulum y a una experiencia muy concreta. ¿Cómo se traduce esa identidad cuando aterrizan en una ciudad como Madrid?

Bueno, como bien has dicho, nacemos en Tulum y nuestra esencia está en Tulum con toda la cultura maya, con toda la riqueza de la cultura de un país como México. Y realmente llegamos a todos los territorios para transmitir esa esencia. Traernos la jungla de Tulum a los diferentes destinos, incluidas las ciudades, es un reto muy difícil. Pero a la vez, cuando llegamos a territorios como por ejemplo Madrid, también aprendemos, entendemos y estudiamos un poco cómo es ese país, las costumbres, la cultura y qué está buscando el público en ese país, ¿no? Y yo creo que esto es muy importante.

¿Qué os hizo sentir que este era el momento adecuado para hacer una edición de Zamna en Madrid?

Bueno, no es la primera vez que hacemos un evento en Madrid. De hecho, este sería el cuarto año que hacemos eventos en Madrid. Al final, una ciudad como Madrid es una ciudad muy exigente, donde tienen mucha oferta cultural, de entretenimiento, música... Y al final, entrar en un territorio así pues te pone retos. Al final, aunque nosotros hagamos eventos por todo el mundo, entrar en Madrid es una plaza complicada, pero hemos aprendido mucho durante estos años. Hemos hecho eventos enormes en Barcelona, eventos en Madrid, eventos en Marbella, en Tenerife... Y bueno, al final sigue siendo un reto cada día hacer un evento porque siempre buscamos, como decía Javier, nuevas localizaciones, llegar a ese público objetivo y seguir creciendo la marca y seguir creciendo con nuestros clientes.

Hicieron una colaboración con IQOS. Nos gustaría saber cómo nació esa alianza y qué buscáis aportar conjuntamente a la experiencia del público.

Llevamos ya un año trabajando con IQOS. Y realmente es un partner que en un principio creíamos que era difícil porque son muy exigentes, pero al ir trabajando día a día con ellos, vamos con los mismos valores, buscamos la excelencia, buscamos crear experiencias para nuestros usuarios ambas marcas, entonces hemos hecho un match, la verdad, prácticamente natural y un match prácticamente orgánico.

Nosotros empezamos a pensar, qué partners estratégicos se podían unir a Zamna, porque al final nosotros seguimos manteniendo nuestra esencia de la compañía. Y obviamente nos habían llegado ofertas de otras marcas para hacer colaboraciones, y realmente con IQOS encontramos al partner adecuado que compartía la visión y valores, y el conectar con ese cliente por muchos años.

Cuando lleváis Zamna a un nuevo territorio, ¿qué les pesa más: el lineup, el espacio o la comunidad local con la que os conectáis?

Lo primero que elegimos cuando vamos a un territorio es el espacio, el venue. Tiene que ser un sitio icónico, tratamos de que sea al aire libre para poder transmitir esa esencia que llevamos de Tulum, de México, a todos lados. Obvio también el lineup es muy importante, aunque realmente hemos conseguido que la marca pese mucho e incluso, hay un ejemplo muy sencillo: nosotros en Tulum, nada más terminar, anunciamos que vamos el año que viene sin anunciar artistas y ya la gente empieza a comprar. Igualmente, por ejemplo, las campañas de marketing, cuando llegamos a un territorio nuevo, nuestra estrategia es primero anunciar, por ejemplo, "Zamna goes to Madrid" y no anunciamos nada más,, simplemente "vamos a Madrid". La siguiente semana o a los 15 días anunciamos ya el espacio: "Zamna goes to Madrid, to La Universidad Autónoma". Y prácticamente lo último que anunciamos son los artistas. Esa es la estrategia que utilizamos, y eso te da el peso de marca que tenemos.

Diego, desde el lado de partnerships, ¿qué tiene que tener una marca o un socio para que una colaboración tenga sentido para Zamna y no se sienta forzada?

Bueno, como decía, al final tener los valores de marca. Sobre todo, y lo he comentado muchas veces, al final grandes empresas las hacen grandes personas y también tiene que haber detrás un equipo de personas importante para poder llevar a cabo esto, ¿no? Porque al final peleamos los dos por un sueño y por conectar con el cliente. Sobre todo no conectar con el cliente de hoy, sino con el cliente de mañana, entonces siempre hay que ir un paso más adelante porque los clientes esperan que nosotros siempre estemos en el top, o crear la mejor experiencia para el cliente. Y un partner como Philip Morris, o IQOS en este caso, que siempre está en el top, nosotros tenemos que mantener ese nivel.

Javier, desde Business Development, ¿cómo detectáis qué ciudades o mercados pueden encajar con el universo Zamna?

Siempre buscamos destinos nuevos, evidentemente que el público tenga esa atracción, ese gusto por la música electrónica y que tenga espacios y venues icónicos, y al final es que realmente no somos nosotros los que buscamos los destinos, los destinos nos buscan a nosotros. Esa es la respuesta: nosotros recibimos prácticamente propuestas semanales de diferentes países que quieren llevar la marca Zamna a su país.

Madrid está viviendo un momento muy potente para la música electrónica. ¿Qué lectura hacéis de la escena local y de su público?

Madrid ahora mismo es una de las capitales de la música electrónica. Madrid es muy exigente porque tiene mucha oferta y el cliente espera mucho de las marcas cuando llegan, Si nosotros llevamos 4 años aquí trabajando es porque hemos sido bien recibidos y también hemos hecho bien el trabajo.

¿Qué parte de la experiencia de Tulum era imprescindible conservar en esta edición y qué habéis adaptado específicamente para Madrid?

Al final siempre traemos la esencia de Tulum en las venas y lo transmitimos en cada evento. Parte, pues evidentemente toda la decoración, la música y el sonido de nuestras producciones. Los grandes stages, el sonido evidentemente, y sobre todo entender también qué es lo que está buscando el público de Madrid, ¿no?

Ahí hay una cosa que voy a añadir: nosotros nunca montamos el mismo escenario en ninguna ciudad. Es decir, nosotros por ejemplo si hacemos un evento el día 11 de septiembre aquí en Madrid, para el día 12 es diferente. Esa es una de las partes de la magia que nosotros tenemos.

Qué habéis aprendido de las distintas ciudades y países en los que habéis trabajado que os haya cambiado la forma de construir eventos.

Bueno, es que realmente aprendemos todos los días. La vida es así, todos los días estás aprendiendo algo nuevo. Cada destino es diferente, cada destino tiene sus dificultades, sus bondades... Y al final es un camino largo de aprendizaje. Cada destino trae su propio misterio. Es complicado de definir en una sola palabra, sino es una variedad de emociones, de experiencias y de aprendizaje, al fin y al cabo.

Sí, también cuando entramos en países no nos gusta venir con una bandera de "somos Zamna y venimos a conquistar", sino que venimos de manera humilde, respetando los otros eventos que hay, la cultura, y hacernos nuestro hueco en esos países.

¿Con qué sensación os gustaría que se fuera alguien que viva Zamna Madrid?

Normalmente cuando alguien viene a un evento nuestro ya está buscando el siguiente. Eso lo hemos visto cuando hemos hecho eventos fuera de países, por ejemplo, imagínate que estamos haciendo este fin de semana Madrid o España y al fin de semana siguiente estaríamos haciendo Hawái. Suele venir de repente mucha más gente a los eventos de fuera cuando haces uno el fin de semana anterior. O sea, que eso al final dice de que las cosas que se están haciendo se están haciendo bien.

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