Entrevistamos a Diamin
“Descubrir continuidades, señalar lo primitivo en el futuro y lo innovador en lo elemental.”
Nacida en Chile y formada en Buenos Aires, Diamin ha construido una presencia difícil de encasillar. Hay algo en su forma de pensar, entre lo científico y lo musical, que se filtra tanto en su manera de entender el mundo como en su forma de habitar la cultura electrónica underground.
Fundadora del sello Tecnologías Elementales, residente de Mutant Radio enTbilisi como también de la fiesta LA CURA en Buenos Aires. Hoy está actualmente basada en Berlín, su recorrido la ha llevado por una amplia variedad de cabinas, compartiendo sesiones b2b con figuras como Jane Fitz y desarrollando una identidad que escapa de lo evidente.
Más que una narrativa lineal, responde a una lógica de exploración constante, una relación íntima con el sonido, el archivo y el tiempo, donde conviven lo primitivo y lo futurista, lo emocional y lo estructural. En esta conversación, nos acercamos a un artista que encuentra en la música un lenguaje atemporal yuna forma de conocimiento.
Hola Diamin, estamos felices de recibirte por aquí. Siempre he escuchado muy buenos comentarios sobre tu forma de pinchar y de diggear. ¿Qué significa para ti coleccionar música hoy?
Hola, un gusto para mí ser entrevistada para esta revista. Coleccionar es de cierto modo comprometerse con la re-escucha. Es una práctica que realizo constantemente que nace y/o responde a la curiosidad. Es esa necesidad de seguir buscando y descubriendo músicas con las que te identificas tanto que te dan ganas de generar una relación a largo plazo con algún formato físico, y así poder revisitar una y otra vez. Para mi coleccionar hoy es una forma de vida
¿Qué géneros son los que más te atraen actualmente? ¿Cómo ha cambiado tu interés en los últimos años?
Me parece difícil pensar en esto; desde el principio coleccioné y pinché maxi singles de muchos géneros y estilos. Desde mis primeros discos de New Beat o Acid House fui pasando luego por el Bleep, UK Ambient House, Electro y demases. En paralelo también nunca dejé de alimentar mi colección de LPs más enfocada en Synth-pop, Post-punk, Art Rock, Industrial, Krautrock, etc.
Al ser una persona bastante consistente no he perdido interés por ninguno de estos sonidos, pero sí podría decir que estoy escuchando mucho Techno Experimental, Industrial y proyectos más bien Leftfield en general. Creo que más que hablar de géneros me interesan claramente determinadas texturas, paletas sonoras y/o motivos estéticos dentro de la música, que se pueden reconocer de manera transversal a lo largo de diversos géneros. En esta idea de buscar el timbre propio, personal, dentro del eclecticismo podría decirte que me reconozco y me interesa el misterio, la melancolía, la psicodelia, la catarsis, la luz en la oscuridad, la liberación luego de la contracción, lo scifi y lo primitivo, el mundo acuático y/o celular, por mencionar algunas cosas.
Vienes de una formación en ciencias ambientales, incluso con investigación en fisiología vegetal. ¿Encuentras conexiones entre ese pensamiento científico y tu forma de entender la música.
Sí, sin duda veo conexiones en ambos mundos. Sin ir más lejos en la forma de observar, adquirir conocimiento y necesidad de organización de la información o creación de archivo. Tanto la ciencias naturales como la historia de la música caen, para positivo o negativo, en la categorización y agrupación o diferenciación, ya sea de los seres vivos y sus ambientes como de las artistas, los géneros musicales y las escenas de las que forman parte. Sin ánimos de negar, sino más bien lo contrario, reconociendo el binarismo y la subjetividad del observador a la hora de describir la "realidad", en donde muchas historias quedan relegadas a la marginalidad de las minorías. La representación visual del desarrollo de los géneros musicales en una línea temporal no se aleja tanto al observar, a grandes rasgos, un diagrama de la evolución de las especies en la historia de la tierra. Hay interconexión, hay influencia, hay retroalimentación, hay divergencias, hay también aleatoriedad, hay contexto ambiental y socioeconómico, etc.
Estudiaste en Buenos Aires, donde también empezaste a profesionalizarte como J. ¿Cómo es tu conexión con la ciudad hoy?
Buenos Aires es la ciudad donde he vivido, de corrido, más tiempo en vida. 10 años para ser exacta... llegué a los 19 y me fui a los 29. Estoy eternamente agradecida de haber transitado este período super formativo, ese paso a la "adultez" en esa ciudad y sobre todo, de haber tenido el privilegio de que se diera bajo la contención y los valores de la Universidad de Buenos Aires, la educación pública y lo que eso significa a nivel humano.
Eso sumado al no menor plus de empezar mi carrera como DJ allí y haber encontrado tantxs amigxs que comparten una visión común y con lxs que me veo cercana para siempre, hace que mi conexión con la ciudad y Argentina sea super profunda, de reciprocidad mutua, de constante inspiración y en donde sé que tengo un hogar al que me veo regresando felizmente en algún momento de mi vida.
¿Qué te llevaste de esa escena? ¿Hay algún colectivo o artista que sientas que no podemos perder de vista?
Ufff, tanto por mencionar. Tuve la suerte de llegar en un momento en donde había una gran diversidad intergeneracional en la cultura nocturna. Conocí a artistas y colegas que tuvieron sus primeras residencias en clubes en los 80-90-00s y también ví surgir a nuevas generaciones de artistas, contemporáneos a mi camada. Me llevo por sobre el aprendizaje de sacar adelante varios proyectos underground, pese a la inestabilidad política y económica del país: esa manija interna de crear y no dejar de crear y generar espacios contraculturales, autogestivos, impulsados a pulmón. Lacura es un ejemplo de un colectivo contemporáneo de La Plata que acaba de cumplir 10 años, donde tengo el honor de haber participado como residente desde la primera fecha. Ellxs son un ejemplo en todo sentido: a nivel estético, artístico y humano de cómo impulsar y sostener la creación de un espacio de rave.
Empezaste a salir muy joven, dentro de circuitos góticos, alternativos y queer. ¿Cómo influyeron esas primeras experiencias en tu sensibilidad como DJ?
Empecé a salir en Santiago de Chile a los 13-14 años buscando conocer personas alternativas y LGBTIQ+ , una comunidad y un sentido de pertenencia, que por esos años en Latinoamérica era casi imposible de encontrar en el contexto educacional, donde era discrimininadx por salir del marco heteronormativo tradicional. Así conocí mis primeras pistas de baile: espacios como La Blondie, Bal-le-duc, Club Miel, y escuchando new wave, electroclash, dark wave o brit-pop. Si pienso a nivel influencia sonora, podría resumirlo en que estas experiencias generaron en mí una fascinación con la música sintética. Algo muy marcado en mi sensibilidad es la textura de la música hecha con sintetizadores, fríos, rítmicamente perfectos por un programador robotico sensible.
La escena queer parece estar expandiéndose más allá de ciertos núcleos tradicionales y generando espacios donde la sensación de seguridad y comunidad es cada vez más visible.¿Cómo percibes este cambio? ¿Crees que responde a una evolución generacional o a transformaciones más profundas dentro de la cultura de club?
Creo que son cambios positivos, de largo proceso y sobre todo de reformulación constante porque estamos hablando de brindar seguridad e integración en un ambiente y sabemos que aún muchas personas no se sienten seguras a la hora de salir. Hay aún mucho trabajo por delante de parte de lxs promotores, clubes y asistentes. Sobre todo para que estos cambios se generen a un nivel profundo y no queden en un contexto de co-optación capitalista.
Si pudieras cambiar algo de la escena actual, ¿qué sería?
La redistribución de costos e ingresos. Salir se volvió inaccesible para muchxs a través de la sobreacumulación y enriquecimiento de pocos.
¿Qué tiene Berlín que aporte a tu lifestyle y a tu desarrollo artístico?
Berlín tiene anonimato, eso de que nadie te mira porque respetan tu individualidad y a la vez les das un poco igual. Es algo que de una manera extraña le sirve a mi estilo de vida. Y a mi desarrollo artístico le brinda una red muy amplia y en constante cambio de personas de todos los lugares del mundo.
Hablemos de Tecnologías Elementales. ¿Cómo nace el sello y qué universo quieres construir a través de él?
El sello nace a raíz del deseo de sostener un vínculo creativo con F.A.N.G.O., uno de mis mejores amigos, cuando decido mudarme a Berlín. Juntos ya habíamos tenido varios proyectos musicales, desde fiestas, radio, fanzine, etc. Y la idea de difundir la música que amamos, que nos formó o que se producía en nuestro entorno siempre había estado en nuestro horizonte. Un poco como un modo de transmitir a través del sonido y de la estética del sello, el modo de hacer que sentimos característico del lugar de donde vinimos: inventivo, experimental, ingenioso, capaz de encontrar belleza en la imperfección y estrategias compositivas en la precariedad. Mi relocalización en Europa brindaba una nueva estructura para la producción y difusión de ese contenido local latinomaricano o del sur globlal del cual somos parte.
El nombre del sello parece moverse entre lo futurista y lo primitivo, como si conectara tiempos distintos. ¿Qué les interesa explorar a nivel conceptual en los releases?
Exactamente, esa fue la búsqueda: romper con los binarismos que implica la idea de progreso occidental. Como si el pasado fuera algo obsoleto y el futuro un punto de llegada. Nuestra experiencia como DJs nos abrió la puerta a otras nociones de temporalidad, ya que el mismo oficio te permite conectar tiempos distantes, trazar puentes en el aquí/ahora. Con los releases buscamos hacer eso, descubrir continuidades, señalar lo primitivo en el futuro y lo innovador en lo elemental. Por eso empezamos publicando a dos artistas contemporáneos, Qik de Argentina y Kamila Govorčin de Chile, ambos con un sonido mutante, orgánico, muy personal, difícil de encasillar en géneros y épocas. Y también a Quum, un grupo mítico, protoindustrial, que empezó a hacer música electrónica a fines de los setenta en Argentina y siguen haciéndolo a día de hoy: una música indescriptible, atemporal, que parece el sonido ritual de una civilización desconocida. Nuestro tercer lanzamiento, en camino, es de una banda surgida en Tijuana, México, en los años noventa, y que combina minimalismo crudo con sonidos techno futuristas: Ford Proco.
¿Qué es lo más difícil de sostener una carrera basada en la selección y no en la producción masiva?
Sin duda, la identidad es lo más difícil de sostener y proteger. Estamos viviendo en un contexto en donde la industria musical nos presiona constantemente para ser un producto más, así que para mí el reto está en lograr seguir siendo nosotrxs mismxs, participando de la producción cultural contemporánea sin perdernos en las dinámicas del hype y consumismo masivo. En mi experiencia, lo que más ayuda a mantenerme coherente es ser transparente con lo que me gusta. Seguir mi intuición y confiar en la veracidad de la obra que comparto con los demás.
¿Y qué es lo que más te sigue emocionando de todo esto?
Me emociona no saber lo que va a pasar. Ya todo lo que he aprendido y conocido a través de la pasión musical supera toda expectativa posible. Expectativas que de hecho intento no tener. Creo más bien en la importancia de estar presente, y en el acto de estar ahí para que se sigan abriendo nuevos caminos y posibilidades. Me emociona tener la disposición de continuar saliendo, de seguir escuchando y buscando el diálogo con lxs demás.
