Un estudio detecta químicos potencialmente tóxicos en todos los auriculares analizados, incluidos modelos de Sony, Bose y Samsung
El informe clasifica dispositivos por nivel de riesgo y señala que la exposición prolongada a través de la piel es el principal problema
Un análisis del proyecto europeo ToxFree LIFE for All ha identificado la presencia de sustancias químicas potencialmente nocivas en los 81 modelos de auriculares analizados. El estudio, que ha examinado 180 muestras de materiales en dispositivos vendidos en Europa, apunta a un problema estructural en la fabricación: no hay excepciones por marca, precio o gama.
Los investigadores detectaron bisfenol A —presente en el 98% de las muestras— junto a bisfenol S, ftalatos, parafinas cloradas y distintos retardantes de llama. Todos ellos están asociados a alteraciones hormonales, toxicidad reproductiva o efectos a largo plazo en el organismo. La clave no está solo en su presencia, sino en el uso: contacto directo con la piel durante horas, especialmente en condiciones de calor y sudor, que favorecen su absorción.
El informe introduce además una clasificación por niveles de riesgo basada en concentración y toxicidad. Entre los modelos situados en la categoría más alta (rojo) aparecen algunos de los auriculares más extendidos del mercado:
Samsung Galaxy Buds3 Pro
Sony WF-1000XM5
Bose QuietComfort
Beats Solo 4
Sennheiser Momentum 4 y Accentum True Wireless
JBL Wave Beam
Jabra Elite 10 Gen 2
Marshall Motif II ANC
Logitech G733 Lightsync
SteelSeries Arctis Nova 5
Razer Kraken V3
HyperX Cloud III
En el extremo opuesto, el estudio identifica modelos con menor carga química (clasificación verde), aunque sin quedar completamente libres de estos compuestos:
Apple AirPods Pro 2 (USB-C)
AirPods Max (2024)
Sony WH-1000XM5
Huawei FreeBuds Pro 3 y 4
JBL Tune 720BT
Philips TAK4206
Uno de los puntos más relevantes del informe es que no existe correlación entre precio y seguridad: dispositivos premium aparecen tanto en las categorías de mayor como de menor riesgo, lo que desmonta la idea de que pagar más implica materiales más seguros.
A nivel regulatorio, el estudio señala un vacío claro. La legislación europea limita el uso de bisfenol A en productos específicos como biberones o papel térmico, pero no establece restricciones equivalentes en electrónica de consumo. Esto permite que compuestos similares, como el bisfenol S, se utilicen como sustitutos sin una regulación efectiva.
Además, los autores advierten de un efecto acumulativo. Los auriculares no son la única fuente de exposición: estos mismos químicos están presentes en envases, ropa o recibos. El problema se construye a largo plazo, especialmente en usuarios jóvenes o en personas que utilizan auriculares durante varias horas al día.
El informe completo, titulado ‘The Sound of Contamination’, incluye un desglose detallado por modelo y materiales analizados. Países como Países Bajos ya han empezado a retirar dispositivos concretos del mercado, y no se descarta que estas medidas se extiendan a otros territorios en función de nuevas evaluaciones.
