Doggy Klœb: El refugio underground en la Costa de Sol
El túnel escondido de Torremolinos donde el underground sigue respirando
Nacido en 2023, Doggy Klœb tiene una idea clara: crear un espacio auténtico de clubbing underground. Los dos fundadores, Berto y Nicla continúan moviéndose a contracorriente, promoviendo una vida nocturna basada en la conexión, el respeto, la comunidad y valores compartidos. Ubicado en Torremolinos, ciudad que desde los años 50 pasó de ser un pueblo de pescadores a un polo turístico innovador y hoy reconocida como centro de la comunidad LGBTQ+, el club refleja esta historia de transformación, invitando cada noche a la libertad y a la expresión.
Su ubicación es literalmente underground: Doggy Klœb se encuentra dentro de un túnel, en un pequeño pasaje de locales junto a la carretera. Un espacio casi oculto, que refuerza su identidad y su carácter íntimo, alejándolo del flujo habitual y creando una separación neta entre el exterior y el microcosmos que se vive en su interior.
EL club está concebido como un hogar, un lugar sin objetivos fijos, como reza el cartel en la puerta: “Klœb without target”. Cualquiera puede sentirse a gusto y moverse libremente, inmerso en un entorno donde la música y la comunidad definen la experiencia.
La decoración se distancia de los códigos habituales del clubbing: cada pared, cada detalle guarda historias y referencias que no se perciben en una sola noche. No es raro que quienes regresan crean descubrir elementos nuevos, cuando en realidad siempre estuvieron allí. En el interior hay un pequeño corner shop de vinilos, visitable con reserva, y un espacio dedicado a la venta de piezas de segunda mano, pensados para quienes desean profundizar la experiencia musical y cultural más allá de la pista. La capacidad limitada favorece además una conexión directa entre clubbers y DJs, convirtiendo cada noche en un diálogo cercano y genuino.
Los calendarios están diseñados para ofrecer siempre propuestas originales y auténticas, poniendo en valor a los DJs locales y facilitando su encuentro con artistas internacionales, generando un intercambio creativo constante y una escena en continua evolución.
Durante los primeros dos años, el 80% de los eventos fue gratuito, permitiendo que cualquiera pudiera acercarse a este proyecto. Hoy, una pequeña cuota de entrada sostiene la continuidad del club y el trabajo de los artistas, asegurando un equilibrio entre accesibilidad y sostenibilidad y otorgando valor a cada noche.
En un contexto internacional donde el clubbing tiende a uniformarse, Doggy Klœb mantiene una coherencia poco común: privilegia la calidad del sonido, la libertad creativa y la interacción entre artistas e invitados. Cada evento refuerza la comunidad y celebra la música electrónica, encarnando una visión moderna y profundamente arraigada en la tradición underground europea.
Precisamente esta comunidad es, según sus clientes, el mayor tesoro del club: un espacio donde personas de distintas zonas de la provincia, unidas por el gusto por la escena club independiente, han podido encontrarse. En Doggy se ha creado una familia, donde los asistentes se sienten en casa y regresan cada fin de semana, reconociéndose ya entre todos. Algo cada vez más difícil en la escena club actual, marcada por salas más grandes y fiestas centradas en headliners, frente a encuentros más íntimos y casuales donde se descubren DJs en lugar de ir a ver a alguien concreto.
